(1862) Antigua y ancestral silueta del Castillo de la Ciudad, o de la Concepción, hoy desaparecida radicalmente

Cuando el bosque no deja ver el Castillo

. Imagen de los años 60 de la entrada a la dársena del Arsenal con el Monte de las Galeras al fondo.
Imagen de los años 60 de la entrada a la dársena del Arsenal con el Monte de las Galeras al fondo.

Mas de un cartagenero “cincuentón” recordará el escaparate del establecimiento Casaú en la calle Mayor donde se ofrecían a la venta fotografías de los buques de la Armada con base en Cartagena para que los numerosos marineros que prestaban su servicio militar embarcados pudieran tener un recuerdo de la unidad naval donde sirvieron durante varios meses y enviarlo como postal a sus novias o familias.

La mayoría de estas imágenes, estaban tomadas desde el pretil portuario donde solían amarrar “los cinco latinos” cuando el Alcalá Galiano, Galerna, Jucar o Neptuno, entre otros muchos, entraban o salían de la dársena del Arsenal, captando así como fondo la ladera del Monte de las Galeras con sus vaguadas cubiertas de hormigón para la recogida de aguas de lluvia y desprovista de vegetación significativa alguna.

Era entonces apreciable la majestuosa silueta del Castillo de Galeras con su revellín apuntando al Puerto. En realidad, cualquier imagen fotográfica de los alrededores de Cartagena de principios o mediados del S. XX se parecía más al erial que sintonizaba con el popular y peyorativo dicho aquel de ….Cartagena, montes sin leña,…..

En realidad, la mayor parte de las escasas concentraciones boscosas de Cartagena tienen su origen en las antiguas zonas militares, donde las repoblaciones de mediados del S. XX (Portman, Valle de la Algameca) o la prohibición al tránsito, pastoreo o tala favoreció la extensión de pequeños pinares cobijados en baterías de costa (Cenizas, Castillitos, Parajola o Aguilones).

Plano de 1778 del Castillo de Moros donde se observa el glacis construido a su vanguardia, hoy desaparecido en parte por las numerosas construcciones ilegales que existieron apoyadas en su contraescarpa, y recorrido actualmente por un camino en toda su longitud
Plano de 1778 del Castillo de Moros donde se observa el glacis construido a su vanguardia, hoy desaparecido en parte por las numerosas construcciones ilegales que existieron apoyadas en su contraescarpa, y recorrido actualmente por un camino en toda su longitud

Desgraciadamente, la repoblación forestal no ha sido un destacado recurso utilizado por los gobiernos o corporaciones en las últimas décadas, y los 20, 30 o 40 años de crecimiento que requieren para cambiar una fisonomía va en contra de la recogida inmediata de frutos que necesitan los grupos políticos. De esta forma, las pequeñas repoblaciones de nuestros montes, aunque apoyadas oficialmente, han sido ejecutadas frecuentemente por llamadas populares o escolares dirigidos por asociaciones conservacionistas que meritoriamente intentan infundir a los más jóvenes el amor y cuidado de nuestra naturaleza y medio ambiente.

Pero esta loable actividad entraña un grave error. Muchas de estas plantaciones se realizan en las cercanías, incluso en el interior de las antiguas baterías de costa, fuertes o castillos que salpican nuestra ciudad y litoral, y que conforman este destacado patrimonio de fortificaciones militares. Es comprensible la dificultad que representa para un escolar practicar un hoyo con una rudimentaria herramienta en la ladera virgen del monte, o realizarlo próximo a la fortificación, donde a pesar de los 90, 150 o 250 años transcurridos desde su construcción, su dureza es menor por tratarse de zonas removidas y moldeadas artificialmente.

. Esquema de la acción del fuego rasante sobre el glacis de una fortificación.
Esquema de la acción del fuego rasante sobre el glacis de una fortificación.

 

De forma extendida se piensa que la fortificación termina en el último foso o muro de la construcción, sin incluir a la amplia extensión de terreno llano que suele existir a su vanguardia. Estas zonas construidas como “explanadas de tiro” y “glacis” formaban parte activa de la fortificación militar y tenía por objeto, en el primer caso, servir de sector de tiro despejado para las piezas de artillería de costa, y en el segundo caso, obligar a un enemigo a pie cercano a descubrirse y no encontrar protección alguna en el terreno donde parapetarse para que el fuego rasante de nuestros cañones o fusilería pudiera batirles. A pesar de estar realizados con el mismo material del terreno, sin obra, necesitaban de un gran esfuerzo para eliminar los accidentes del terreno, importando incluso tierra y material de otros lugares para conseguir la pretendida explanación de suave pendiente descendente.

El resultado, ya sea por extensión natural de la masa boscosa o por repoblación artificial es el mismo.

En primer lugar, la silueta de estas fortificaciones, especialmente los castillos, se desfiguran por completo. Se hacen indetectables y pierden su presencia en el contorno de la Ciudad. En el caso del Castillo de Galeras y de la Concepción es más palpable. Si bien somos capaces de escandalizarnos con la ubicación de antenas de telecomunicaciones en San Julián, aunque se pueda seguir divisando su contorno con claridad desde El Albujón, inexplicablemente no lo somos con el Castillo de la Concepción, cubierto totalmente de pinos si lo divisamos desde poniente. Lo mismo sucede con el Castillo de Galeras, donde la expansión incontrolada de pinos oculta casi totalmente las cortinas y baluartes desde levante. Solo la reciente muerte de dos ejemplares por enfermedad ha permitido descubrir de nuevo su bello revellín de entrada.

En segundo lugar, la proliferación natural de pinar también está amenazando gravemente la misma estructura de la fortificación en la batería de Negrete, Parajola y en los adarves del Castillo de Galeras, donde sus vigorosas raíces son capaces de agrietar la obra y desestructurar la sillería.

En tercer lugar, se desvirtúa el uso histórico de la fortificación introduciendo un arbolado en la zona inmediata de acción de la fortificación que jamás se hubiera permitido su nacimiento mientras estaba en servicio.

(1862) Antigua y ancestral silueta del Castillo de la Ciudad, o de la Concepción, hoy desaparecida radicalmente
(1862) Antigua y ancestral silueta del Castillo de la Ciudad, o de la Concepción, hoy desaparecida radicalmente

 

Muy posiblemente, y a medio plazo, será imposible divisar desde el mirador de Cala Cortina la Batería de Santa Ana Complementaria hoy sembrada de pinos jóvenes, o el Fuerte de Santa Ana con una encina y un pino plantados al pie de su entrada. De la misma manera, será imposible ver desde los cañones de 38,1 de Castillitos el sector de mar que defendían estas dos colosales piezas por estar repoblada de pino toda su explanada de fuego a vanguardia.

Siluetada desvirtuada del Castillo de la Concepción
Siluetada desvirtuada del Castillo de la Concepción

Un último ejemplo lo tenemos en el Castillo de la Atalaya, repoblado de ciprés cartagenero su glacis noroeste.

No deberíamos confundir el ajardinamiento o el dudoso embellecimiento de este patrimonio, que siempre destacó por su austeridad y funcionalidad para los usos de la guerra con este intrusismo “naturalista o ecológico”. Especialmente, no tanto por tratarse de un patrimonio BIC, cuya ley de conservación no permite estas injerencias, sino como por la desvirtuación y desnaturalización que supone, y se opone, a la significación y narración histórica que contienen.

Desde AFORCA apoyamos sin reservas la conservación y reforestación de nuestro bello litoral costero, pero respetando razonablemente de nuestro patrimonio.

 

Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno Castelló, Alcaide de AFORCA.

 

 


Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena

AFORCA recuerda el peligro de desplome de otras fortificaciones de Cartagena

La Asociación de Amigos de los Castillos y Fortalezas de Cartagena (AFORCA) ha vuelto a reiterar el peligro de derrumbe en el que se encuentran diversos elementos de nuestro patrimonio de fortificaciones y cuya reconstrucción una vez que se vengan abajo resultaría mucho más costosa que adoptar ahora las medidas necesarias para su conservación.

Estos elementos enumerados en la Lista Roja publicada en 2018 eran siete, de los que ya dos, el baluarte número 9 de la Muralla de Carlos III en las inmediaciones del acceso a Navantia y los almacenes  del Castillo de los Moros, han sufrido derrumbes.

Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena
Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena
Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena
Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena

A finales del pasado mes de abril se desplomó parcialmente una de las dos edificaciones que estuvo destinada a almacenes y pertrechos de las piezas de artillería del Castillo de los Moros.

Desde AFORCA se quiere seguir llamando la atención de nuestras instituciones y ciudadanos sobre el peligro que acecha al resto construcciones militares defensivas y muy especialmente, por su avanzado deterior, el cordón del muro aspillerado de entrada a la batería de la Podadera que se sostiene de forma milagrosa y que caerá al fondo del mar, sin que su cesión, alquiler o cambio de titularidad desde el Ministerio de Defensa al Ayuntamiento lo evite.

AFORCA no pasa por alto los malos tiempos que se avecinan por la crisis del coronavirus y que la situación económica relegará, como es lógico, estas posibles actuaciones en favor de la atención social que demandarán nuestros ciudadanos, pero son ya muchos los años que aguarda este patrimonio para su conservación adecuada y finalmente para su puesta en valor.

Almacén de repuestos del Castillo de Los Moros
Almacén de repuestos del Castillo de Los Moros

El Ayuntamiento de Cartagena ya es titular del Castillo de Moros, Atalaya, Batería de San Leandro y Fuerte de Despeñaperros. ¿Cambiaría en algo acoger también la batería de la Podadera o el Fuerte de Fajardo?

Esperemos que sí y que la penuria económica obligue a nuestros representantes a buscar o gestionar fórmulas alternativas de utilización, conservación o colaboración hasta ahora inexistentes; pero de momento es urgente actuar ya por parte de sus actuales propietarios para evitar un nuevo desplome irreparable de nuestro patrimonio defensivo.


Castillo de la Atalaya Cartagena

AFORCA elabora una “lista roja” de fortificaciones en peligro extremo

La Asociación de Castillos y Fortalezas de Cartagena (AFORCA) ha recibido con agrado la noticia de la aprobación de una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de 2018, para destinar un millón de euros a la rehabilitación de las antiguas baterías de costa de Cartagena.

Castillo de Los Moros
Castillo de Los Moros

La asociación piensa que los largos años de trabajo realizado por AFORCA junto con otras asociaciones para la divulgación del patrimonio de fortificaciones militares de Cartagena y de su historia, están dando su fruto y que actualmente, ya, ni las instituciones ni la ciudadanía duda del valor cultural-patrimonial y de la potencialidad turística que encierran. Pero se necesita un mayor compromiso con este patrimonio olvidado.

Las continuas intervenciones del Ministerio de Medio Ambiente y de la Demarcación de Costas, a través de fondos estatales, y especialmente las últimas realizadas para asegurar la integridad de la construcción y devolver la fisonomía original a las baterías del Atalayón, Fuerte de Santa Ana y Batería de Santa Florentina han sido muy importantes por su oportunidad -al margen del uso que en un futuro puedan tener- y son un ejemplo de compromiso con este patrimonio.

Por ello, y antes de pensar en la utilidad que puedan tener algunas de estas fortificaciones, deberían destinarse estas primeras partidas económicas a asegurar la integridad de algunos elementos de gran valor que están a punto de desaparecer y que requieren de una intervención urgente, como son:

Castillo de la Atalaya Cartagena
Castillo de la Atalaya Cartagena
Baluarte 9 de la Muralla de Carlos III en Cartagena
Baluarte 9 de la Muralla de Carlos III en Cartagena

1. Camino cubierto aspillerado de entrada a la Batería de la Podadera (finales S. XIX), cuya construcción está a punto de desplomarse sobre el mar.
BIC y propiedad del MINISDEF.
2. Tambor fusilero norte del Fuerte de Fajardo (mediados S. XIX), desmochado en parte para usos militares, y caído hace unos dos años otro tramo del mismo por falta de cerramiento de su coronación.
BIC y propiedad del MINISDEF.
3. Escusados y Cuerpo de Guardia del Castillo de la Atalaya (S. XVIII). Solo quedan en pie parte de esta pequeña edificación externa, y amenaza con derrumbarse el resto.
BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena.
Se valora positivamente la mejora de su acceso, la catalogación de restos y el desbrozado realizado por el Ayuntamiento.
4. Entrada falsa y muros exteriores de los repuestos de polvorines y artificios del Castillo de San Julián.

Castillo de San Julián
Castillo de San Julián

BIC y Propiedad de Telefónica.

5. Forjados y relieves historicistas egipcios de los repuestos de pieza de la batería de la Parajola.
BIC y propiedad del MINISDEF.

6. Edificación del Cuerpo de Guardia y de Repuestos del Castillo de Moros (XVIII). El expolio de ladrillos de los recercos sufrido en estas dos construcciones amenaza con su derrumbe total.
BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena.

7. Baluarte nº 9 de entrada a Navantia, Muralla de Carlos III (S. XVIII). Agrietado y apuntalado en su acceso desde el puente de la Rambla de Benipila.
BIC y propiedad del MINISDEF.

Tambor defensivo de Fajardo
Tambor defensivo de Fajardo
Batería de la Parajola
Batería de la Parajola

AFORCA considera un caso único en España el rico conjunto patrimonial de fortificaciones militares existente en Cartagena por su elevada concentración, épocas que representa, estilos de fortificación y por su calidad; y cree muy necesario realizar actuaciones que al menos garanticen su mantenimiento e integridad, independientemente de la utilidad que se le dé en un futuro.

En Cartagena y comarca existen, entre otras muchas fortificaciones, restos de al menos cuatro trazados de murallas, cinco castillos, cuatro fuertes, dos torres costeras y 21 baterías de costa y antiaéreas