No solo se trataba de una piedra (vandalismo en el Castillo de Moros)

La reciente difusión por redes sociales de un video ciudadano captando las imágenes donde un grupo de jóvenes precipitaban piedras desde lo alto del Castillo de Moros sobre una de las columnas de piedra hasta que hacen desprenderse parte del “capuchón” o ábaco que la coronaba ha hecho saltar de nuevo la alarma en AFORCA y esperamos que en gran parte de nuestros conciudadanos.

Entrada al foso del Castillo de Moros
Entrada al foso del Castillo de Moros

La mayoría de cartageneros que hemos decidido alguna vez acceder hasta el Castillo conocemos su actual estado, si bien, es suficiente con la simple observación desde la Plaza de la Isla para comprobar su lamentable estampa presidiendo el puerto de pescadores.

Las tímidas, pero necesarias iniciativas desarrolladas recientemente por el Ayuntamiento encaminadas a su estudio geotécnico y levantamiento planimétrico para una futura consolidación de la obra existente, han hecho quizá más dolorosas las imágenes.

Aunque siempre es preferible tarde que nunca, llegamos de nuevo con retraso, sobre todo si consideramos que se trata de una fortificación de titularidad municipal desde 1929 que como otras muchas esta considerada como MONUMENTO (Nº Catálogo 16219) y BIEN DE INTERÉS CULTURAL (Adicional Segunda Ley 16/1985.  PGMO: BIC. Nº Catag. 160219).

Esta piedra vandálicamente arrebatada de su conjunto tras más de 240 años, colmataba uno de los dos pilares de piedra que contenían la puerta de acceso al foso del Castillo y estaba esculpida de muy similar forma a las que todavía existen en la entrada al foso del Castillo de Galeras, al fortín del Baluarte nº 12, o las que existieron en el Castillo de la Atalaya y que hoy se hallan arrojadas en la ladera cercana a análoga ubicación.

Las fortificaciones realizadas durante el S. XVIII se caracterizan por un estilo neoclásico, sobrio y de gran funcionalidad para los usos de la guerra en las que las escasas licencias ornamentales se reducían a las bellas ménsulas que sostenían las garitas, a las comentadas puertas de acceso a fosos, a las puertas de entrada (Castillo de Galeras) y a las tres puertas de entrada a la ciudad, hoy desaparecidas (Madrid, San José y Puerto).

El conocido como Castillo de Moros ó de los Moros, constituye una fortificación exterior u obra destacada del recinto amurallado de Cartagena. Por su forma, pertenece a un tipo de fortificación abaluartada denominada obra coronada, compuesta por un baluarte central y dos medios baluartes en los extremos. Fue construido sobre una cota media de 56 metros sobre el nivel del mar cumpliendo los cánones de la Escuela Española de Fortificación Abaluartada. Por sus grandes dimensiones y distancia al trazado amurallado es considerado por expertos de especial singularidad.

Fue proyectado por el Ingeniero Militar Pedro Martín Zermeño, y construido entre los años 1773-1778 durante el reinado de Carlos III, correspondiendo al ingeniero militar Mateo Vodopich el diseño final y dirección de las obras.

Desde su posición, paralela a la muralla de la Ciudad y unida por un camino a cubierto, podía cubrir el frente del hospital y las Puertas de San José, obligando a un posible enemigo a retrasar sus líneas de ataque hasta una distancia desde la que era imposible batir a la propia ciudad.

Proyecto del Castillo de Moros de Vodopich
Proyecto del Castillo de Moros de Vodopich

De esta forma, sus elementos defensivos y de protección; escarpa, contraescarpa, foso y merlones estaban orientados hacia el este como natural dirección de progresión del enemigo, quedando su retaguardia solo provista de un pequeño antepecho para que caso de caer en manos enemigas se le pudiera batir fácilmente desde la plaza amurallada. Por su proximidad a la Plaza contaba con escasas edificaciones, reduciéndose a un puesto de guardia y repuestos para la artillería. Ya antes de su construcción, este monte era considerado de gran importancia para la defensa de Cartagena. En la Guerra de Sucesión (1706), los ejércitos dirigidos por inglaterra, se apoderaron de él y desde allí consiguieron batir el Castillo de la Concepción, neutralizando sus fuegos y conquistando la Ciudad.

Desde su construcción siempre estuvo artillado.  El propio Zermeño, lo concibió en 1766 con capacidad para albergar 60 cañones y 8 morteros. Con motivo de la Guerra de la Independencia, en 1810, se le emplazaron 10 cañones de hierro, en sustitución de otros 10 que tenía en estado de inutilidad. Durante la Guerra Cantonal (1873-74) contaba con 16 piezas de artillería, y jugó un importante papel, cubriendo y evitando la penetración de los sitiadores por el este de la Plaza.

Este castillo fue entregado al Ministerio de Hacienda en el año 1923 en cumplimiento de la Real Orden de 21 de diciembre de 1921, y el 4 de octubre de 1929 pasó a ser propiedad municipal según consta en actas capitulares de Ayuntamiento.

Piedras derribadas del muro

No es sólo su historia, o la protección que le otorga la ley lo que agrava el suceso, ni siquiera que se sume al reciente derrumbe durante la pasada primavera de parte de las edificaciones y almacenes de los pertrechos de artillería del Castillo, sino que esta agresión atenta contra algo no tangible que conforma nuestro sentimiento y orgullo como cartageneros nacidos en una ciudad castrense por excelencia donde sus fortificaciones dieron carácter a su idiosincrasia y en ellas se escribió parte de la historia de España. ¿Alguien duda que su restauración supondría el revulsivo definitivo de progreso para barrios de Santa Lucía y Los Mateos, aportaría un activo importante a nuestra oferta cultural y turística, y haría justicia a los 90 años de continua degradación?

La falta de educación y civismo ha sido el causante directo de este atentado, pero no es menos cierto que, caso de estar restaurado el Castillo, una pandilla de jóvenes desquiciados no encontrarían piedra suelta alguna que arrojar.


Visita a Aguilones y Conejos

Socios y simpatizantes despedimos 2019 en Aguilones y Conejos

Más de medio centenar de socios y simpatizantes de AFORCA nos hemos dado cita hoy en Escombreras para visitar las baterías antiaérea y de costa de Conejos y Aguilones.

La visita ilustrada por el alcaide de la asociación, Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno Castelló, partía sobre las ocho y media de la mañana del aparcamiento la antigua Central Térmica, para recorrer a pié los dos kilómetros de pista militar que conduce a ambas fortificaciones, acondicionada recientemente por la Autoridad Portuaria de Cartagena.

Como siempre, al término de la visita nuestro compañero Antonio García Heredia realizó la correspondiente foto de grupo en la zona de servicios de Aguilones, que adjuntamos, como adelanto del reportaje fotográfico que publicaremos en los próximos días.

La visita de esta mañana ha sido la forma de despedir 2019.

A principios de 2020 está ya prevista una nueva actividad, que consistirá en la visita a las baterías de San Leandro y Tricabotijas alta, también en el frente izquierdo de Cartagena.

Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos
Visita a Aguilones y Conejos

Castillo de la Atalaya Cartagena

AFORCA elabora una “lista roja” de fortificaciones en peligro extremo

La Asociación de Castillos y Fortalezas de Cartagena (AFORCA) ha recibido con agrado la noticia de la aprobación de una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de 2018, para destinar un millón de euros a la rehabilitación de las antiguas baterías de costa de Cartagena.

Castillo de Los Moros
Castillo de Los Moros

La asociación piensa que los largos años de trabajo realizado por AFORCA junto con otras asociaciones para la divulgación del patrimonio de fortificaciones militares de Cartagena y de su historia, están dando su fruto y que actualmente, ya, ni las instituciones ni la ciudadanía duda del valor cultural-patrimonial y de la potencialidad turística que encierran. Pero se necesita un mayor compromiso con este patrimonio olvidado.

Las continuas intervenciones del Ministerio de Medio Ambiente y de la Demarcación de Costas, a través de fondos estatales, y especialmente las últimas realizadas para asegurar la integridad de la construcción y devolver la fisonomía original a las baterías del Atalayón, Fuerte de Santa Ana y Batería de Santa Florentina han sido muy importantes por su oportunidad -al margen del uso que en un futuro puedan tener- y son un ejemplo de compromiso con este patrimonio.

Por ello, y antes de pensar en la utilidad que puedan tener algunas de estas fortificaciones, deberían destinarse estas primeras partidas económicas a asegurar la integridad de algunos elementos de gran valor que están a punto de desaparecer y que requieren de una intervención urgente, como son:

Castillo de la Atalaya Cartagena
Castillo de la Atalaya Cartagena
Baluarte 9 de la Muralla de Carlos III en Cartagena
Baluarte 9 de la Muralla de Carlos III en Cartagena

1. Camino cubierto aspillerado de entrada a la Batería de la Podadera (finales S. XIX), cuya construcción está a punto de desplomarse sobre el mar.
BIC y propiedad del MINISDEF.
2. Tambor fusilero norte del Fuerte de Fajardo (mediados S. XIX), desmochado en parte para usos militares, y caído hace unos dos años otro tramo del mismo por falta de cerramiento de su coronación.
BIC y propiedad del MINISDEF.
3. Escusados y Cuerpo de Guardia del Castillo de la Atalaya (S. XVIII). Solo quedan en pie parte de esta pequeña edificación externa, y amenaza con derrumbarse el resto.
BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena.
Se valora positivamente la mejora de su acceso, la catalogación de restos y el desbrozado realizado por el Ayuntamiento.
4. Entrada falsa y muros exteriores de los repuestos de polvorines y artificios del Castillo de San Julián.

Castillo de San Julián
Castillo de San Julián

BIC y Propiedad de Telefónica.

5. Forjados y relieves historicistas egipcios de los repuestos de pieza de la batería de la Parajola.
BIC y propiedad del MINISDEF.

6. Edificación del Cuerpo de Guardia y de Repuestos del Castillo de Moros (XVIII). El expolio de ladrillos de los recercos sufrido en estas dos construcciones amenaza con su derrumbe total.
BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena.

7. Baluarte nº 9 de entrada a Navantia, Muralla de Carlos III (S. XVIII). Agrietado y apuntalado en su acceso desde el puente de la Rambla de Benipila.
BIC y propiedad del MINISDEF.

Tambor defensivo de Fajardo
Tambor defensivo de Fajardo
Batería de la Parajola
Batería de la Parajola

AFORCA considera un caso único en España el rico conjunto patrimonial de fortificaciones militares existente en Cartagena por su elevada concentración, épocas que representa, estilos de fortificación y por su calidad; y cree muy necesario realizar actuaciones que al menos garanticen su mantenimiento e integridad, independientemente de la utilidad que se le dé en un futuro.

En Cartagena y comarca existen, entre otras muchas fortificaciones, restos de al menos cuatro trazados de murallas, cinco castillos, cuatro fuertes, dos torres costeras y 21 baterías de costa y antiaéreas