Sistemas defensivos

Cartagena, fundada por los carthagineses, alrededor del año 227 a.C., quienes le dieron el nombre de Qart-Hadast y la convirtieron en «ciudad amurallada» dándole gran importancia a su defensa. Esta importancia ha permanecido hasta nuestros días, y durante este extenso periodo de tiempo, una serie de acontecimientos bélicos, e incluso guerras civiles, han propiciado el desarrollo de sus fortificaciones de acuerdo con la evolución de las tácticas, los combates, las armas, y en consecuencia los sistemas defensivos imperantes en cada momento.

Cartagena, a su situación marítima, unía su especial topografía de península situada en el fondo de una bahía que ofrecía el buen resguardo a toda clase de navíos. Península rodeada, por las aguas de su propia bahía, por un estero o laguna, por el mar de Mandarache; y unida a tierra firme al Este por un estrecho istmo y al Oeste por puentes. Además, el perímetro de la península estaba enmarcado por cinco colinas o alturas que facilitaban su defensa.

Así era la Cartagena púnica de los carthagineses, un enclave defensivo natural, con la posibilidad de utilizar dos puertos marítimos, a modo de «cothon carthaginés», uno para el comercio y otro para los navíos de guerra.

Como resumen decimos que Cartagena, a lo largo de los tiempos, por sus condiciones de puerto natural en el Mediterráneo, de fácil defensa, ha sido protagonista de importantes acontecimientos bélicos y evolución de sus fortificaciones, a lo largo de su historia. De tantos años dedicados al «negocio de la defensa», conserva un importante patrimonio histórico que constituye un valioso catálogo, testimonio de la evolución de la arquitectura defensiva militar.

Para su mejor entendimiento y disfrute le hemos subdividido por épocas, las cuales exponemos a continuación.