Una esforzada pero gratificante visita al puesto grafométrico de la Aguja
Esta mañana, una quincena de socios y simpatizantes hemos realizado una exigente pero gratificante marcha hasta el puesto grafométrico de la Aguja, conocido popularmente como la Casa del Comandante.
La ruta comenzó con el ascenso desde la Granja Escuela del Almandrico hasta la Muela, continuando posteriormente por la parte posterior del monte en dirección al collado de la Aguja. El tramo final presentó una especial dificultad debido al pronunciado descenso por un sendero estrecho y pedregoso, que puso a prueba tanto la resistencia como la atención de los participantes.
Una vez en el puesto, tuvimos la oportunidad de visitar las antiguas habitaciones destinadas a la dotación de personal y, ya en lo alto de la Aguja, el propio puesto grafométrico. Esta instalación, construida alrededor de 1951, tuvo como función el cálculo de distancias de tiro para las baterías de costa de Cartagena, especialmente las de Castillitos, manteniéndose en uso militar hasta mediados de los años sesenta.
Nuestro alcaide, Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno Castelló, fue una vez más el encargado de guiar e ilustrar la visita, aportando valiosas explicaciones históricas y técnicas que enriquecieron la experiencia, como el hecho que la edificación nunca albergara a ningún comandante, como mucho un cabo con soldados.
El esfuerzo realizado se vio ampliamente recompensado por el excelente tiempo que nos acompañó, las espectaculares vistas contempladas y, sobre todo, por la magnífica compañía de todos los
participantes.
