¿Nos olvidamos de nuevo de nuestro patrimonio?
En los últimos día
s han surgido informaciones sobre varias iniciativas dirigidas a mejorar la accesibilidad a Navantia, transformar la rotonda de la Grúa Sansón y potenciar los espacios lúdicos en el Puerto de Cartagena. No deja de llamar la atención que bajo los duros momentos económicos que se nos avecinan provocados por la pandemia, aún existan proyectos de futuro no relacionados con la sanidad, la educación o la conformación del “escudo social”. Estos loables proyectos, y máxime procediendo de instituciones que en principio no tienen una clara obligación en materializarlas, se realizarían en su mayoría y paradójicamente al pie de parte de nuestro patrimonio de fortificaciones militares.

La Autoridad Portuaria de Cartagena cuenta en su haber una larga lista de iniciativas ciudadanas que merced a su buena gestión y balance económico han contribuido notablemente a mejorar nuestro frente marítimo en pro del cartagenero. Desde AFORCA valoramos muy positivamente las gestiones que realizó en su día D. Iván Negueruela para salvar del soplete la Grúa Sansón y la exhibición por parte de la Autoridad Portuaria de esta importante estructura de arqueología industrial que desempeñó un importante papel en el desembarco de los cañones de 381 mm que se artillarían en Castillitos y Cenizas, y que posteriormente realizaría idénticos cometidos para las baterías de Favaritx, Llucalary y la Mola en Menorca. Otro gran acierto del que disfrutan multitud de Cartageneros ha sido la construcción del carril bici y peatonal que une el centro de la ciudad con Cala Cortina. Nuestra más sincera enhorabuena.

Durante la década de los 60,70 y 80, la “Feria del Puerto” fue el principal lugar de ocio y encuentro de los cartageneros. En un exiguo e irregular paseo recluido entre la valla de la zona franca portuaria y la carretera al pie de la Muralla se ubicaban los “caballitos” para que los más pequeños acompañados de sus padres disfrutaran. Los puestos ambulantes y las terrazas rebosaban de personas tomando el aperitivo o tapeando, y los adolescentes iniciaban sus primeros cortejos en los autos de choque. Los más atrevidos y con ganas de andar, llegaban hasta el Castillo “de los Patos” donde gozaban de las bellas panorámicas y realizaban fotos familiares o de pandilla. Se podía decir que toda Cartagena se concentraba allí durante los fines de semana. Sin duda, el contenido lúdico del lugar llamaba más la atención que el continente, aunque los dos poseían cierta cutrez.
Con la gran remodelación de del Muelle de Alfonso XII en la década de los 90, el ciudadano pudo por fin acceder físicamente hasta el mar. El entorno se modernizó sobremanera, y tras varios intentos fallidos de locales de restauración y ocio, el cartagenero perdió el hábito de acudir masivamente al muelle. La restauración de la Muralla de Carlos III no estuvo tampoco exenta de polémica y el Tribunal Supremo falló a favor de AFORCA por la “fantasiosa” forma de colmatar su antepecho que infringía e infringe la ley de Patrimonio. A ello le sumamos la altura de las numerosas edificaciones que construidas posteriormente la han arrinconado impidiendo verla desde el mar y perdiendo la fisonomía que este frente mantuvo durante dos siglos, y que de forma parecida y contrariamente si han sabido realzar en Palma de Mallorca.


AFORCA siempre ha mantenido que la singularidad cultural de Cartagena está sustentada por el extraordinario patrimonio de fortificaciones militares que complementa de forma exponencial al patrimonio romano, religioso o modernista, común a otras ciudades, pero que en nuestro caso, la convierten en un pack irrepetible en España, y quizá en todo el Mediterráneo. Curiosamente, parte importante de estas fortificaciones se hallan en nuestro Puerto. Desde la Punta de la Podadera hasta Cala Cortina nos encontramos con 10 baterías, dos fuertes y una torre defensiva, y nos llama la atención que este gran proyecto no contemple intervención alguna en ellas. La diferente titularidad de este patrimonio puede que sea a priori un hándicap, pero ¿es tan difícil que instituciones tan potentes y representativas como la Autoridad Portuaria, Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y MINISDEF puedan gestionar y coordinar de una vez su puesta en valor? ¿Es preferible realizar esta millonaria inversión para crear un nuevo “patrimonio de ocio” olvidándonos del patrimonio BIC ya existente dentro del Puerto? ¿Seguirá presidiendo esta gran remodelación el arruinado Castillo de Moros?
Antes de abarloarse el crucero a este nuevo oasis de palmeras, el turista habrá atravesado la bocana del Puerto observando el lamentable estado de abandono de las fortificaciones de la Podadera, Torre de Navidad, San Leandro, Santa Florentina o Santa Ana. Los trabajadores de Navantia podrán también acudir a su trabajo por una remodelada “Senda de los Elefantes” bajo una muralla del S XVIII cubierta de cables, grafitis, maleza entre su descompuesta mampostería, y merlones parcialmente abatidos.
Desde AFORCA lamentamos una vez más la falta de coordinación, visión y ambición de nuestras instituciones.
Cuando el bosque no deja ver el Castillo. Patrimonio y naturaleza.

Mas de un cartagenero “cincuentón” recordará el escaparate del establecimiento Casaú en la calle Mayor donde se ofrecían a la venta fotografías de los buques de la Armada con base en Cartagena para que los numerosos marineros que prestaban su servicio militar embarcados pudieran tener un recuerdo de la unidad naval donde sirvieron durante varios meses y enviarlo como postal a sus novias o familias.
La mayoría de estas imágenes, estaban tomadas desde el pretil portuario donde solían amarrar “los cinco latinos” cuando el Alcalá Galiano, Galerna, Jucar o Neptuno, entre otros muchos, entraban o salían de la dársena del Arsenal, captando así como fondo la ladera del Monte de las Galeras con sus vaguadas cubiertas de hormigón para la recogida de aguas de lluvia y desprovista de vegetación significativa alguna.
Era entonces apreciable la majestuosa silueta del Castillo de Galeras con su revellín apuntando al Puerto. En realidad, cualquier imagen fotográfica de los alrededores de Cartagena de principios o mediados del S. XX se parecía más al erial que sintonizaba con el popular y peyorativo dicho aquel de ….Cartagena, montes sin leña,…..
En realidad, la mayor parte de las escasas concentraciones boscosas de Cartagena tienen su origen en las antiguas zonas militares, donde las repoblaciones de mediados del S. XX (Portman, Valle de la Algameca) o la prohibición al tránsito, pastoreo o tala favoreció la extensión de pequeños pinares cobijados en baterías de costa (Cenizas, Castillitos, Parajola o Aguilones).

Desgraciadamente, la repoblación forestal no ha sido un destacado recurso utilizado por los gobiernos o corporaciones en las últimas décadas, y los 20, 30 o 40 años de crecimiento que requieren para cambiar una fisonomía va en contra de la recogida inmediata de frutos que necesitan los grupos políticos. De esta forma, las pequeñas repoblaciones de nuestros montes, aunque apoyadas oficialmente, han sido ejecutadas frecuentemente por llamadas populares o escolares dirigidos por asociaciones conservacionistas que meritoriamente intentan infundir a los más jóvenes el amor y cuidado de nuestra naturaleza y medio ambiente.
Pero esta loable actividad entraña un grave error. Muchas de estas plantaciones se realizan en las cercanías, incluso en el interior de las antiguas baterías de costa, fuertes o castillos que salpican nuestra ciudad y litoral, y que conforman este destacado patrimonio de fortificaciones militares. Es comprensible la dificultad que representa para un escolar practicar un hoyo con una rudimentaria herramienta en la ladera virgen del monte, o realizarlo próximo a la fortificación, donde a pesar de los 90, 150 o 250 años transcurridos desde su construcción, su dureza es menor por tratarse de zonas removidas y moldeadas artificialmente.

De forma extendida se piensa que la fortificación termina en el último foso o muro de la construcción, sin incluir a la amplia extensión de terreno llano que suele existir a su vanguardia. Estas zonas construidas como “explanadas de tiro” y “glacis” formaban parte activa de la fortificación militar y tenía por objeto, en el primer caso, servir de sector de tiro despejado para las piezas de artillería de costa, y en el segundo caso, obligar a un enemigo a pie cercano a descubrirse y no encontrar protección alguna en el terreno donde parapetarse para que el fuego rasante de nuestros cañones o fusilería pudiera batirles. A pesar de estar realizados con el mismo material del terreno, sin obra, necesitaban de un gran esfuerzo para eliminar los accidentes del terreno, importando incluso tierra y material de otros lugares para conseguir la pretendida explanación de suave pendiente descendente.
El resultado, ya sea por extensión natural de la masa boscosa o por repoblación artificial es el mismo.
En primer lugar, la silueta de estas fortificaciones, especialmente los castillos, se desfiguran por completo. Se hacen indetectables y pierden su presencia en el contorno de la Ciudad. En el caso del Castillo de Galeras y de la Concepción es más palpable. Si bien somos capaces de escandalizarnos con la ubicación de antenas de telecomunicaciones en San Julián, aunque se pueda seguir divisando su contorno con claridad desde El Albujón, inexplicablemente no lo somos con el Castillo de la Concepción, cubierto totalmente de pinos si lo divisamos desde poniente. Lo mismo sucede con el Castillo de Galeras, donde la expansión incontrolada de pinos oculta casi totalmente las cortinas y baluartes desde levante. Solo la reciente muerte de dos ejemplares por enfermedad ha permitido descubrir de nuevo su bello revellín de entrada.
En segundo lugar, la proliferación natural de pinar también está amenazando gravemente la misma estructura de la fortificación en la batería de Negrete, Parajola y en los adarves del Castillo de Galeras, donde sus vigorosas raíces son capaces de agrietar la obra y desestructurar la sillería.
En tercer lugar, se desvirtúa el uso histórico de la fortificación introduciendo un arbolado en la zona inmediata de acción de la fortificación que jamás se hubiera permitido su nacimiento mientras estaba en servicio.

Muy posiblemente, y a medio plazo, será imposible divisar desde el mirador de Cala Cortina la Batería de Santa Ana Complementaria hoy sembrada de pinos jóvenes, o el Fuerte de Santa Ana con una encina y un pino plantados al pie de su entrada. De la misma manera, será imposible ver desde los cañones de 38,1 de Castillitos el sector de mar que defendían estas dos colosales piezas por estar repoblada de pino toda su explanada de fuego a vanguardia.

Un último ejemplo lo tenemos en el Castillo de la Atalaya, repoblado de ciprés cartagenero su glacis noroeste.
No deberíamos confundir el ajardinamiento o el dudoso embellecimiento de este patrimonio, que siempre destacó por su austeridad y funcionalidad para los usos de la guerra con este intrusismo “naturalista o ecológico”. Especialmente, no tanto por tratarse de un patrimonio BIC, cuya ley de conservación no permite estas injerencias, sino como por la desvirtuación y desnaturalización que supone, y se opone, a la significación y narración histórica que contienen.
Desde AFORCA apoyamos sin reservas la conservación y reforestación de nuestro bello litoral costero, pero respetando razonablemente de nuestro patrimonio.
Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno Castelló, Alcaide de AFORCA.
AFORCA recuerda el peligro de desplome de otras fortificaciones de Cartagena
La Asociación de Amigos de los Castillos y Fortalezas de Cartagena (AFORCA) ha vuelto a reiterar el peligro de derrumbe en el que se encuentran diversos elementos de nuestro patrimonio de fortificaciones y cuya reconstrucción una vez que se vengan abajo resultaría mucho más costosa que adoptar ahora las medidas necesarias para su conservación.
Estos elementos enumerados en la “Lista Roja” publicada en 2018 eran siete, de los que ya dos, el baluarte número 9 de la Muralla de Carlos III en las inmediaciones del acceso a Navantia y los almacenes del Castillo de los Moros, han sufrido derrumbes.


A finales del pasado mes de abril se desplomó parcialmente una de las dos edificaciones que estuvo destinada a almacenes y pertrechos de las piezas de artillería del Castillo de los Moros.
Desde AFORCA se quiere seguir llamando la atención de nuestras instituciones y ciudadanos sobre el peligro que acecha al resto construcciones militares defensivas y muy especialmente, por su avanzado deterior, el cordón del muro aspillerado de entrada a la batería de la Podadera que se sostiene de forma milagrosa y que caerá al fondo del mar, sin que su cesión, alquiler o cambio de titularidad desde el Ministerio de Defensa al Ayuntamiento lo evite.
AFORCA no pasa por alto los malos tiempos que se avecinan por la crisis del coronavirus y que la situación económica relegará, como es lógico, estas posibles actuaciones en favor de la atención social que demandarán nuestros ciudadanos, pero son ya muchos los años que aguarda este patrimonio para su conservación adecuada y finalmente para su puesta en valor.

El Ayuntamiento de Cartagena ya es titular del Castillo de Moros, Atalaya, Batería de San Leandro y Fuerte de Despeñaperros. ¿Cambiaría en algo acoger también la batería de la Podadera o el Fuerte de Fajardo?
Esperemos que sí y que la penuria económica obligue a nuestros representantes a buscar o gestionar fórmulas alternativas de utilización, conservación o colaboración hasta ahora inexistentes; pero de momento es urgente actuar ya por parte de sus actuales propietarios para evitar un nuevo desplome irreparable de nuestro patrimonio defensivo.
AFORCA urge actuaciones sobre el patrimonio de fortificaciones militares
El reciente desplome de parte del Baluarte nº 9 de la Muralla de Carlos III a su entrada en Navantia no hace más que confirmar la necesidad de realizar actuaciones urgentes sobre parte del patrimonio de fortificaciones militares que atesora Cartagena y que se hallan en grave riesgo de derrumbe Esta situación ya fue denunciada públicamente por AFORCA con la difusión de su “Lista Roja” en la que se incluía el baluarte dañado.

Es lamentable que la mayoría de las instituciones y empresas titulares de este patrimonio desconozcan su historia, su valor y su estado actual de deterioro, reduciéndose en muchos casos a un conjunto de viejas edificaciones sin uso que solo les devengan molestias por las numerosas visitas “clandestinas” de excursionistas o por las denuncias reivindicativas que han de soportar.
Es hora ya que tanto la Comunidad Autónoma como Ayuntamiento a través de sus áreas de patrimonio busquen fórmulas, incluso coercitivas, que garanticen, al menos, su integridad actual. La colaboración, la búsqueda de fondos económicos, ideas o la cesión in extremis han de ser también herramientas a corto plazo para la ansiada puesta en valor de este rico patrimonio.
El desmoronamiento de parte del Baluarte nº9 de la Muralla de Carlos en el Frente del Benipila es un toque más de atención para una ciudad que aspira a ser considerada “Patrimonio de la Humanidad”.

Recordamos una vez más nuestra “Lista Roja” difundida en 2018, y deseamos que no vuelva a ser noticia por semejante abandono.
- Camino cubierto aspillerado de entrada a la Batería de la Podadera (finales S. XIX), cuya construcción está a punto de desplomarse sobre el mar. BIC y propiedad del MINISDEF.
- Tambor fusilero norte del Fuerte de Fajardo (mediados S. XIX), desmochado en parte para usos militares, y caído hace cuatro años otro tramo del mismo por falta de cerramiento de su coronación. BIC y propiedad del MINISDEF.
- Escusados y Cuerpo de Guardia del Castillo de la Atalaya (S. XVIII). Solo quedan en pie parte de esta pequeña edificación externa, y amenaza con derrumbarse el resto. BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena. Se valora positivamente el apuntalamiento de los esc usados, lla mejora de su acceso, la catalogación de restos y el desbrozado realizado por el Ayuntamiento.
- Entrada falsa y muros exteriores de los repuestos de polvorines y artificios del Castillo de San Julián. BIC y Propiedad de Telefónica.
- Forjados y relieves historicistas egipcios de los repuestos de pieza de la batería de la Parajola. Agrietados y partes desprendidas. BIC y propiedad del MINISDEF.
- Edificación del Cuerpo de Guardia y de Repuestos del Castillo de Moros (XVIII). El expolio de ladrillos de los recercos sufrido en estas dos construcciones amenaza con su derrumbe total. BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena.
- Baluarte nº 9 de entrada a Navantia, Muralla de Carlos III (S. XVIII). Agrietado y apuntalado en su acceso desde el puente de la Rambla de Benipila. BIC y propiedad del MINISDEF.
San Leandro y Trincaboticas, cardiosaludables
Cerca de un centenar de personas, entre socios y amigos de AFORCA y participantes de la marcha cardiosaludable que organiza el Centro de Salud de Cartagena Oeste en el Barrio de la Concepción, hem
os recorrido esta mañana las baterías de San Leandro y Trincaboticas alta, en una nueva visita programa para difundir el rico legado de fortificaciones militares que atesora la costa cartagenera.
Guiada por nuestro alcaide, el periplo se iniciaba en la batería municipal de San Leandro, donde se halla la placa conmemorativa de la constitución de Aforca en 1995. Tras recorrer sus múltiples estancias interiores y los asentamientos de piezas exteriores, una de las cuales disparó al Castillo Olite, nos hemos dirigido hacia cala Cortina.
Antes de llegar a la playa, sobre el mirador hemos contemplado las baterías de San Isidoro, Santa Florentina, Santa y Santa Ana complementaria, ya visitadas en una anterior excursión.
Desde allí hemos ascendido hasta la posición de lo que fue la batería de Trincabotijas alta o del comandante Royo, Una batería parcialmente destruida por una explosión en los años 50 y cuyos restos sobrecogen al contemplarlos.
Casi tres horas de recorrido, en las que hemos podido disfrutar de unas bellas vistas sobre la ensenada de Cartagena y nos ha vuelto a acompañar el buen tiempo.
Junto al este comentario dejamos como siempre las fotos realizadas por nuestro socio y compañero Antonio García Heredia, que dan cuenta de lo que ha sido la jornada cardiosaludable.
Últimos detalles para la excursión a San Leandro y Traincabotijas

Queridos amigos y simpatizantes, continuando con esta actividad programada para el domingo 23 de febrero, os ampliamos la información sobre estas baterías, cuyos emplazamientos son de los más antiguos utilizados por la artillería de costa en defensa del puerto de Cartagena.
Como os dijimos, saldremos esta vez un poco más tarde (09:30h) del estacionamiento de vehículos acompañados de los integrantes de la 6ª Marcha Cardiosaludable.
Os adjuntamos las correspondientes fichas de las baterías que visitaremos; San Leandro y Trincabotijas Alta, y de las baterías que no visitaremos pero que podremos contemplar desde la ruta; Santa Florentina, Santa Ana, santa Ana Complementaria y Trincabotijas Baja.
Como en otras ocasiones, esta actividad está abierta a todos los socios y otros simpatizantes que nos quieran acompañar.
Os recordamos que AFORCA es una asociación sin ánimo de lucro, legalmente constituida para para la defensa y divulgación de nuestro impresionante patrimonio de fortificaciones militares.
Disponemos de una página web www.aforca.org (en periodo de modernización) cargada de información e imágenes sobre este patrimonio que recibe a diario un gran número de visitas de estudiosos y aficionados.
A través de ella, o en nuestras excursiones podréis adquirir la condición de socios por 10 € al año y formar parte de esta gran familia de cartageneros que luchamos desde 1995 por la puesta en valor de estas bellas construcciones cargadas de historia.
Os esperamos.






Visita a las baterías de San Leandro y Trincabotijas alta
Os informamos de la próxima excursión guiada que AFORCA realizará visitando las baterías de San Leandro y Trincabotijas Alta. Dirigida a socios y simpatizantes, tendrá lugar el domingo 23 de febrero. Por el camino, y a pesar de que ya las visitamos, nos pararemos en el mirador de la Cortina para desde allí observar las baterías de Santa Florentina, Santa Ana y Santa Ana Complementaria.

En principio, esta vez saldremos un poco más tarde, sobre las 09:30h, pues nos acompañará un grupo senderista que partirá a pie desde el Barrio de la Concepción y se incorporará posteriormente.

El recorrido lo Iniciaremos en la propia batería de San Leandro. Los que vengan en coche podrán aparcar en las inmediaciones, donde hay varias zonas de aparcamiento.
El recorrido total de unos 5,5 km, ida y vuelta, será a pie por asfalto.
Os daremos más detalle de estas fortificaciones en una próxima publicación.
Visitamos la efímera batería antiaérea de Sierra Gorda
Esta mañana una treintena de socios y simpatizantes de AFORCA hemos realizado una visita guiada a la batería antiaérea de Sierra Gorda, la más efímera de las existentes en Cartagena, ya que tan sólo estuvo en servicio tres años durante la Guerra Civil y se desartilló a su finalización.
La visita era para ver los restos de las construcciones defensivas y contemplar las bellas vistas de la Ciudad, el Mar Mediterráneo, el Valle de Escombreras, el Campo de Cartagena y el Mar Menor, que se divisan desde esta posición.
A las ocho y media partíamos desde las inmediaciones de la naves industriales cercanas a Vista Alegre y ascendíamos por una antigua pista militar de tierra. Antes de llegar a la cima, nuestro alcaide, Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno Castelló, nos llamaba la atención sobre el depósito de agua de pluviales y una antigua posición que podría datar de la época del asedio de las tropas centralistas durante la Guerra Cantonal.
Ya en la batería recorrimos los albergues de tropa, los depósitos de munición, el puesto de mando y los emplazamientos de las cuatro piezas que entraron en combate durante la Guerra Civil y llegaron a disparar más de 500 obuses sobre los bombarderos de la aviación italiana.
Sierra Gorda es una batería que constructivamente no es tan bella ni singular como el resto, pero que tuvo un importante papel.
La próxima actividad está prevista para finales de febrero, en que visitaremos las baterías de San Leandro y Trincabotijas alta.
Castillos y fortalezas, piezas clave de Cartagena Patrimonio de la Humanidad
Desde Aforca felicitamos a la Comunidad Autónoma y al Ayuntamiento de Cartagena por este video que resume muy bien los valores de Cartagena como candidata a Ciudad Patrimonio de la Humanidad y donde queda patente el papel fundamental que juega en ello el rico legado de la arquitectura defensiva militar a través de sus torres, castillos y fortalezas.
El domingo os esperamos para visitar Sierra Gorda
Queridos socios y simpatizantes:
Esperemos que la borrasca nos haya dejado Y el próximo domingo 26 tengamos un buen día, para visitar las fortificaciones de la batería antiaérea de Sierra Gorda, una fortificación militar de escasa vida (1935-1940), pero que contribuyó eficazmente a la defensa de Cartagena y su Base Naval durante la Guerra Civil.
Os contaremos su historia, misión, partes de las edificaciones que aún permanecen y el artillado de que dispuso.
Esta vez tendremos que andar un poco más, partiendo desde el aparcamiento de las naves industriales de la carretera de la Unión (Frigoríficos Bolea), con un recorrido total de ida y vuelta de aproximadamente 9 Km,s, la mitad de ellos en suave subida por pista militar de tierra.
Desaconsejamos el acceso en vehículo, aunque los que deseen realizarlo, tendrán que hacerlo en vehículo todo terreno, pero bajo su responsabilidad.





































































