AFORCA en Canal 24h y obras de restauración de la muralla

Recientemente AFORCA ha estado en Canal 24h Cartagena, Gaceta Radio y TV donde nos dieron la oportunidad de hablar sobre nuestra asociación.

Os informamos también de la conclusión de la restauración del Baluarte Nº 9, que como recordáis se hallaba en nuestra “Lista Roja” antes de su desplome. Ciertamente ha sido rápida la reacción del MINISDEF y las obras ya han concluido con un acabado muy bueno que ya nos gustaría para la larga lista de fortificaciones que aguardan su restauración.

Por contra, debemos decir, y bajo nuestro punto de vista, que ha sido incompleta, al no incluir los dos últimos merlones que se hallaban abiertos, pero aun en pie. De esta forma, solo se han mantenido los arranques de las trazas de estos últimos, rehuyendo conseguir el estado inicial que tenía cuando se practico su acceso a través del baluarte.

Os pasamos las fotos comparativas donde podréis juzgar vosotros mismos.


Publicadas las actas de ICOFORT Cartagena 2019

Ya se han publicado las actas del pasado congreso ICOFORT 2019 desarrollado en octubre de 2019  en Cartagena, donde la nutrida e internacional asistencia quedó maravillada por el extraordinario patrimonio, a la vez que contrariado por su actual estado. Nuestro alcaide de AFORCA, Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno, participó como ponente con el encargo de la organización de versar sobre el “Plan de Defensa de 1926”.

Aunque la publicación puede adquirirse en formato libro a través del MINISDEF,  adjuntamos estos dos enlaces para su descarga donde se encuentra la mencionada ponencia. No somos los únicos “locos” que luchan por salvaguardar este tipo de patrimonio, y AFORCA es un referente a nivel nacional.

Las actas del congreso están disponibles en el catálogo de publicaciones del ministerio de Defensa y desde ahí se pueden descargar de forma gratuita, cuantas veces sea necesario en el siguiente link: https://publicaciones.defensa.gob.es/congreso-internacional-icofort-2019-libros-ebook.html

El formato del fichero descargable es ePub, y si lo necesitais en PDF, hay que convertirlo con una herramienta que haga esa función.

También facilitamos un link en DROPBOX donde se pueden descargar en PDF: https://www.dropbox.com/sh/336qu7txt23q67z/AABttkHbaZjmN0zc6qM0WnOLa?dl=0

 


AFORCA se suma a la Plataforma en Defensa del Castillo de Moros

La Asociación de Amigos de los Castillos y Fortalezas de Cartagena (AFORCA) ha aceptado la invitación de sus promotores y se ha sumado a la constitución de la Plataforma Ciudadana para la Defensa del Castillo de Moros, una iniciativa que nace al margen de ideología y partidos políticos.

Foso y lienzo este del castillo de Moros.

AFORCA se ha sumado de forma entusiasta no recordando precedentes tan unánimes y con tan amplio apoyo social, cultural y vecinal relacionado con la puesta en valor de nuestro patrimonio de fortificaciones militares.

A continuación reproducimos el texto íntegro del manifiesto constitutivo de la plataforma y en cuya redacción AFORCA ha tenido una intervención destacada, con la esperanza de que pueda llegar a buen puerto esta iniciativa y se corrija de una vez por todas la situación que padece una de nuestras fortificaciones más singulares y degradadas de Cartagena.

 

MANIFIESTO

La Plataforma en Defensa del Castillo de los Moros nace con una clara vocación de neutralidad ideológica que le aleje de encasillamientos o adscripción política alguna para su mejor asunción por los diversos gobiernos municipales /regionales o instituciones que puedan intervenir o colaborar en los fines que persigue.

La Plataforma queda inicialmente constituida por varios colectivos ciudadanos de los ámbitos históricos, patrimoniales, medioambientales y sociales, con la finalidad última de conseguir la puesta en valor del Castillo de Moros y que esta apuesta sirva de transformación social, urbana y económica de los barrios de Los Mateos y Santa Lucía a través de un Plan Integral.

SITUACIÓN DE ORIGEN.

La fortificación del Castillo de Moros fue entregado al Ministerio de Hacienda en el año 1923 en cumplimiento de la Real Orden de 21 de diciembre de 1921, pasando a ser propiedad municipal el 4 de octubre de 1929 según consta en actas capitulares de Ayuntamiento. Su situación en el cerro de Los Moros, junto a los populares y humildes barrios de los Mateos y Santa Lucía, propició la ocupación y construcción de viviendas y chabolas en sus inmediaciones y dentro de la misma, situación que fue corregida en los años 90, no sin polémica, desalojando a sus ocupantes y derribando las construcciones ilegales más cercanas. Durante los muchos años de ocupación, se construyeron algunas cuevas en sus galerías de acceso y se expolió la mayor parte de las piedras que conformaban el pavimento de los adarves, así como los ladrillos que dibujaban los recercos de cañoneras, puertas y ventanas de sus edificaciones.

Tras el derribo de las edificaciones ilegales construidas sobre su glacis y apoyadas en su contraescarpa, se procedió a la explanación y modificación de la cota de esta zona construyéndose un camino que recorre perimetralmente el foso y que ha facilitado aún más el acceso rodado hasta el pie de la fortificación con el consiguiente expolio y transporte de materiales de construcción, especialmente elementos cerámicos que debilitaron aún más la consistencia de los antepechos, cañoneras y repuestos. Esta situación fue denunciada en 2017 por colectivos vecinales de los Mateos, procediéndose por parte del Ayuntamiento a la colocación de grandes piedras que cerraran su acceso rodado a través de la gran abertura del existente en el foso en su esquina noroeste.

La débil estructura resultante en las edificaciones originales destinadas a repuestos de este baluarte propició su desplome parcial durante el pasado “Dana”, y los recientes actos vandálicos destruyendo el abaco que coronaba una de las columnas sobrevivientes de la puerta de acceso al foso han hecho saltar todas las alarmas en las asociaciones y colectivos firmantes de este manifiesto demandando actuaciones de urgencia, que no solo detengan esta degradación sino que inviertan definitivamente la situación con un decidido plan integral de restauración de la fortificación y de su entorno urbano y social.

La rápida reacción del Ayuntamiento tapiando tres de sus accesos y la colocación de una puerta en la entrada principal ha tenido como lamentable reacción, por otro lado, esperada, de ser arrancada a escasas horas de su instalación.

VALOR HISTORICO-PATRIMONIAL DE ESTA FORTIFICACIÓN.

Quizá la gran concentración de fortificaciones militares reunidas en nuestro término municipal, unida al importante inventario romano y modernista de la ciudad ha conducido durante décadas a una abrumadora situación de gestión del patrimonio, pero a su vez ha hecho “bajar la guardia” convencidos inconscientemente que este “exceso” daba margen para tener permanentemente un bien patrimonial para poner en valor. De esta forma, hemos podido olvidar que cada una de estas fortificaciones, forman parte activa de la historia de nuestra ciudad, y en muchos casos de la historia de España.

El conocido como Castillo de Moros o de los Moros, constituye una fortificación exterior u obra destacada del recinto amurallado de Cartagena que junto al Castillo de Galeras y Atalaya fueron construidas en el S. XVIII para complementar la defensa de la ciudad y de su arsenal. Por su forma, pertenece a un tipo de fortificación abaluartada denominada obra coronada, compuesta por un baluarte central y dos medios baluartes en los extremos. Fue construido sobre una cota media de 56 metros sobre el nivel del mar cumpliendo los cánones de la Escuela Española de Fortificación Abaluartada.

Fue proyectado por el Ingeniero Militar Pedro Martín Zermeño, y construido entre los años 1773-1778 durante el reinado de Carlos III, correspondiendo al ingeniero militar Mateo Vodopich el diseño final y dirección de las obras.

Esta fortificación, concebida como una gran obra maciza, presenta cuatro accesos; el principal en la esquina suroeste del baluarte norte, el segundo, de forma simétrica en el baluarte sur, y otros dos a través de poternas abiertas sobre la escarpa hacia el foso seco y protegidas por la contraescarpa.

El cerramiento principal presenta escarpa, rematada por un cordón con medio bocel. Este elemento se debe corresponder con el nivel del adarve, desembocando los desagües al exterior por debajo de él. Los parapetos y merlones presentaban un declive en su coronación que permitía observar y batir la contraescarpa y su glacis; desaparecido hoy por la construcción de viviendas que apoyadas externamente en ella se realizaron.

Desde su posición, paralela a la muralla de la Ciudad y unida por un camino a cubierto, podía cubrir el Frente del Hospital y las Puertas de San José, obligando a un posible enemigo a retrasar sus líneas de ataque hasta una distancia desde la que era imposible batir a la propia ciudad. De esta forma, sus elementos defensivos y de protección; escarpa, contraescarpa, foso y merlones estaban orientados hacia el este como natural dirección de progresión del enemigo, quedando su retaguardia solo provista de un pequeño antepecho para que caso de caer en manos enemigas se le pudiera batir fácilmente desde la plaza amurallada.

Por su proximidad a la Plaza contaba con escasas edificaciones, reduciéndose a un puesto de guardia y repuestos para la artillería.

Ya antes de su construcción, este monte era considerado de gran importancia para la defensa de Cartagena. En la Guerra de Sucesión (1706), los ejércitos dirigidos por ingleses, se apoderaron de él y desde allí consiguieron batir el Castillo de la Concepción, neutralizando sus fuegos y conquistando la Ciudad. Desde su construcción siempre estuvo artillado. El propio Zermeño, lo concibió en 1766 con capacidad para albergar 60 cañones y 8 morteros. Con motivo de la Guerra de la Independencia, en 1810, se le emplazaron 10 cañones de hierro, en sustitución de otros 10 que tenía en estado de inutilidad.

Durante la Guerra Cantonal (1873-74) contaba con 16 piezas de artillería, y jugó un importante papel, cubriendo y evitando la penetración de los sitiadores por el este de la Plaza.

Actualmente está catalogado como MONUMENTO (Nº Catálogo 16219) y BIEN DE INTERÉS CULTURAL (Adicional Segunda Ley 16/1985. PGMO: BIC. Nº Catag. 160219).

SITUACIÓN PRESENTE.

El Castillo de Moros se halla actualmente dentro de la trama urbana del considerado casco antiguo de la ciudad, significándose por ello de manera notoria en un importante conjunto patrimonial conformado por el Hospital de Marina, Cuartel de Antiguones, Frente del Batel de la Muralla de Carlos III, Puertas de San José, Muralla Púnica y Fuerte de Despeñaperros. Preside además la zona oriental del Puerto y Dársena de Pescadores constituyendo junto con el Castillo de la Concepción las dos fortificaciones más elevadas y observables en la entrada por mar.

Esta cercanía, facilita con una mera observación desde el exterior su lamentable estado de abandono y ruina. A pesar de ello, podemos considerar que esta fortificación aún se halla “entera”, sin que hayan desaparecido grandes parámetros, concentrándose una posible acción de restauración en elementos reiterativos que pueden reproducirse a imagen de las partes sobrevivientes como arranques en el suelo, desagües, cañoneras, escaleras, pavimentos o edificaciones.

Su ubicación junto a los humildes y supuestamente inseguros barrios de los Mateos y Santa Lucía ha disuadido durante décadas a muchos excursionistas de visitarlo. Pero en los últimos años ha surgido un esperanzador redescubrimiento de este monumento. En abril del año 2014, la Asociación Rascasa puso en valor esta fortificación con el primer “Anda con Rascasa”, incluyendo la visita del Castillo de las más de cuatrocientas personas que realizaron la actividad. Para ello se realizó, a instancias de la asociación, la primera limpieza de basuras y desbroce del lugar por parte del Ayuntamiento.

A partir de ahí, un segundo “Anda con Rascasa”, la celebración en sus alrededores de actos de Cartagineses y Romanos, la inclusión en el recorrido de la Ruta de las Fortalezas, y las actuaciones ciudadanas coordinadas por el colectivo Crécete, dirigidas a la plantación de flora autóctona en su ladera occidental, contribuyeron a aumentar las visitas de excursionistas y el descubrimiento de muchas personas hasta ahora ajenas al gran tesoro que teníamos en nuestra ciudad, a la vez que la perplejidad por su mal estado. Por otro lado, las demandas vecinales de los Mateos en el Plan Fénix revindicando una actuación integral, y la respuesta con la inclusión en el abandonado pero imaginativo proyecto europeo MAPS, pusieron en el candelero esta aspiración.

El reciente tapiado de sus accesos en respuesta al último acto vandálico no parece ser una solución para prolongar en el tiempo o que sea respetada por atrevidos adolescentes, especialmente si nos fijamos en el caso del Castillo de la Atalaya o San Julián cuyos únicos accesos fueron violentados a los escasos días de ser cerrados. Pueden existir otros motivos de seguridad que impidan su acceso, pero caso de ser mantenidos sin ir acompañados de otras actuaciones conducentes a su restauración incumpliría el valor social que le otorga la ley al patrimonio al no permitir la visita pública, o el artículo 8.1c) de la ley 4/2007 de 16 de marzo sobre acceso a bienes patrimoniales. En contraposición, el aumento de visitas suele redundar también en el aumento inconsciente de vigilancia por parte de los mismos visitantes que no podrían denunciar posibles actos vandálicos por producirse a “puerta cerrada”.

La aspiración de Cartagena a ser declarada Patrimonio de la Humanidad no se corresponde con la sensibilidad institucional mostrada, aguardando aún gran parte del enorme y singular patrimonio que atesora su puesta en valor, o al menos su conservación. Gran parte de él no se halla enterrado, por lo que su degradación es continuada y exigiría de forma sostenida un aumento de esfuerzos y recursos en el área patrimonial que respetaran y mantuvieran todos los gobiernos municipales. El Castillo de Moros es un claro ejemplo de prolongado y anacrónico abandono en unión de sus dos barrios colindantes.

El destacado y representativo número de asociaciones y colectivos que inicialmente se han sumado entusiastamente a esta plataforma no es más que la pequeña muestra del clamor popular de muchos cartageneros y cartageneras que ansían la recuperación del patrimonio que forma parte cotidiana de sus vidas.

PROPUESTA DE LA PLATAFORMA.

En relación a todo lo anterior, esta plataforma propone tres líneas de actuación que aspirarían a ser refrendadas y mantenidas durante su posible periodo de ejecución por todas las formaciones políticas del arco municipal como un PLAN INTEGRAL de recuperación del monumento y su entorno.

Con carácter de urgencia

  • Redacción de un completo plan director de la fortificación y entorno que abarque sus accesos y zona de acción de su glacis original, con participación de las asociaciones vecinales en los planteamientos relacionados con su integración en la trama urbana adyacente. (Con cargo a los presupuestos de 2021).
  • Asignación de entorno de protección al BIC, hoy inexistente, como obliga la Ley 16/1985.
  • Realización de un pre-proyecto de restauración de la fortificación que pueda evaluar el alcance de la intervención y una aproximación económica de su coste.
  • Reconocimiento del Castillo de Moros y entorno como Casco Histórico.
  • Desbroce y limpieza periódica del monumento y entorno.
  • Apuntalamiento y/o vallado de las edificaciones en riesgo de derrumbe.
  • Señalización de accesos y colocación de cartel explicativo.
  • Mantenimiento de las zonas repobladas de flora autóctona.
  • Corte del acceso rodado no autorizado (barreras) en los puntos más alejados posible del monumento para dificultar el expolio.

A corto plazo.

  • Redacción de un proyecto definitivo de restauración, con dotación a cargo de los presupuestos de 2021.
  • Delimitación y disposición del futuro Paseo Botánico.
  • Realojamiento con carácter permanente en el mismo barrio de las familias afectadas por los posibles derribos de viviendas que exija el establecimiento del entorno del monumento.
  • Potenciación y divulgación a través de las asociaciones vecinales de la importancia y singularidad de este monumento.
  • Inclusión en las propuestas de itinerarios turísticos de la visita a este monumento. A medio Plazo.
  • Potenciación de la inversión para la mejora urbana de las zonas próximas o de acceso al monumento.
  • Propiciar entre los vecinos un clima de hospitalidad para los visitantes que pueda ser complementado por servicios de restauración o souvenirs.
  • Inclusión de este proyecto como “EU Green Deal”.
  • Conseguir la plena integración social y económica de los Mateos y Santa Lucía a través de su castillo.

La puesta en valor del Castillo de Moros no es solo una obligación que nos impone la ley o nos exige la historia, es una oportunidad para la plena integración y normalización de dos barrios tan populares como deprimidos, cuya situación resulta anacrónica dentro del casco antiguo.

Esta plataforma emplaza a los representantes políticos y técnicos de las áreas de patrimonio del Excmo. Ayuntamiento de Cartagena y Comunidad Autónoma para mantener una reunión de trabajo donde puedan plantear y explicar con más detalle sus propuestas, así como recibir de ambas instituciones su predisposición a las mismas.

ENTIDADES FIRMANTES DE LA PLATAFORMA

Cartagena, a 29 de octubre de 2020.

  • Asociación Rascasa
  • Asociación Vecinal de Los Mateos
  • Asociación Vecinal de Santa Lucía
  • Asociación Cultural El Pinacho
  • Federación de Asociaciones Vecinales de la Comarca de Cartagena (FAVCAC)
  • Colectivo Crécete
  • «Amigos veteranos de los castillos cartageneros, sus fortalezas, murallas, viejas torres y baterías; Don Sancho Díaz Bustamante»; AFORCA.
  • Asociación en defensa del patrimonio ADEPA
  • DAPHNE

No solo se trataba de una piedra (vandalismo en el Castillo de Moros)

La reciente difusión por redes sociales de un video ciudadano captando las imágenes donde un grupo de jóvenes precipitaban piedras desde lo alto del Castillo de Moros sobre una de las columnas de piedra hasta que hacen desprenderse parte del “capuchón” o ábaco que la coronaba ha hecho saltar de nuevo la alarma en AFORCA y esperamos que en gran parte de nuestros conciudadanos.

Entrada al foso del Castillo de Moros
Entrada al foso del Castillo de Moros

La mayoría de cartageneros que hemos decidido alguna vez acceder hasta el Castillo conocemos su actual estado, si bien, es suficiente con la simple observación desde la Plaza de la Isla para comprobar su lamentable estampa presidiendo el puerto de pescadores.

Las tímidas, pero necesarias iniciativas desarrolladas recientemente por el Ayuntamiento encaminadas a su estudio geotécnico y levantamiento planimétrico para una futura consolidación de la obra existente, han hecho quizá más dolorosas las imágenes.

Aunque siempre es preferible tarde que nunca, llegamos de nuevo con retraso, sobre todo si consideramos que se trata de una fortificación de titularidad municipal desde 1929 que como otras muchas esta considerada como MONUMENTO (Nº Catálogo 16219) y BIEN DE INTERÉS CULTURAL (Adicional Segunda Ley 16/1985.  PGMO: BIC. Nº Catag. 160219).

Esta piedra vandálicamente arrebatada de su conjunto tras más de 240 años, colmataba uno de los dos pilares de piedra que contenían la puerta de acceso al foso del Castillo y estaba esculpida de muy similar forma a las que todavía existen en la entrada al foso del Castillo de Galeras, al fortín del Baluarte nº 12, o las que existieron en el Castillo de la Atalaya y que hoy se hallan arrojadas en la ladera cercana a análoga ubicación.

Las fortificaciones realizadas durante el S. XVIII se caracterizan por un estilo neoclásico, sobrio y de gran funcionalidad para los usos de la guerra en las que las escasas licencias ornamentales se reducían a las bellas ménsulas que sostenían las garitas, a las comentadas puertas de acceso a fosos, a las puertas de entrada (Castillo de Galeras) y a las tres puertas de entrada a la ciudad, hoy desaparecidas (Madrid, San José y Puerto).

El conocido como Castillo de Moros ó de los Moros, constituye una fortificación exterior u obra destacada del recinto amurallado de Cartagena. Por su forma, pertenece a un tipo de fortificación abaluartada denominada obra coronada, compuesta por un baluarte central y dos medios baluartes en los extremos. Fue construido sobre una cota media de 56 metros sobre el nivel del mar cumpliendo los cánones de la Escuela Española de Fortificación Abaluartada. Por sus grandes dimensiones y distancia al trazado amurallado es considerado por expertos de especial singularidad.

Fue proyectado por el Ingeniero Militar Pedro Martín Zermeño, y construido entre los años 1773-1778 durante el reinado de Carlos III, correspondiendo al ingeniero militar Mateo Vodopich el diseño final y dirección de las obras.

Desde su posición, paralela a la muralla de la Ciudad y unida por un camino a cubierto, podía cubrir el frente del hospital y las Puertas de San José, obligando a un posible enemigo a retrasar sus líneas de ataque hasta una distancia desde la que era imposible batir a la propia ciudad.

Proyecto del Castillo de Moros de Vodopich
Proyecto del Castillo de Moros de Vodopich

De esta forma, sus elementos defensivos y de protección; escarpa, contraescarpa, foso y merlones estaban orientados hacia el este como natural dirección de progresión del enemigo, quedando su retaguardia solo provista de un pequeño antepecho para que caso de caer en manos enemigas se le pudiera batir fácilmente desde la plaza amurallada. Por su proximidad a la Plaza contaba con escasas edificaciones, reduciéndose a un puesto de guardia y repuestos para la artillería. Ya antes de su construcción, este monte era considerado de gran importancia para la defensa de Cartagena. En la Guerra de Sucesión (1706), los ejércitos dirigidos por inglaterra, se apoderaron de él y desde allí consiguieron batir el Castillo de la Concepción, neutralizando sus fuegos y conquistando la Ciudad.

Desde su construcción siempre estuvo artillado.  El propio Zermeño, lo concibió en 1766 con capacidad para albergar 60 cañones y 8 morteros. Con motivo de la Guerra de la Independencia, en 1810, se le emplazaron 10 cañones de hierro, en sustitución de otros 10 que tenía en estado de inutilidad. Durante la Guerra Cantonal (1873-74) contaba con 16 piezas de artillería, y jugó un importante papel, cubriendo y evitando la penetración de los sitiadores por el este de la Plaza.

Este castillo fue entregado al Ministerio de Hacienda en el año 1923 en cumplimiento de la Real Orden de 21 de diciembre de 1921, y el 4 de octubre de 1929 pasó a ser propiedad municipal según consta en actas capitulares de Ayuntamiento.

Piedras derribadas del muro

No es sólo su historia, o la protección que le otorga la ley lo que agrava el suceso, ni siquiera que se sume al reciente derrumbe durante la pasada primavera de parte de las edificaciones y almacenes de los pertrechos de artillería del Castillo, sino que esta agresión atenta contra algo no tangible que conforma nuestro sentimiento y orgullo como cartageneros nacidos en una ciudad castrense por excelencia donde sus fortificaciones dieron carácter a su idiosincrasia y en ellas se escribió parte de la historia de España. ¿Alguien duda que su restauración supondría el revulsivo definitivo de progreso para barrios de Santa Lucía y Los Mateos, aportaría un activo importante a nuestra oferta cultural y turística, y haría justicia a los 90 años de continua degradación?

La falta de educación y civismo ha sido el causante directo de este atentado, pero no es menos cierto que, caso de estar restaurado el Castillo, una pandilla de jóvenes desquiciados no encontrarían piedra suelta alguna que arrojar.


¿Nos olvidamos de nuevo de nuestro patrimonio?

 

En los últimos días han surgido informaciones sobre varias iniciativas dirigidas a mejorar la accesibilidad a Navantia, transformar la rotonda de la Grúa Sansón y potenciar los espacios lúdicos en el Puerto de Cartagena. No deja de llamar la atención que bajo los duros momentos económicos que se nos avecinan provocados por la pandemia, aún existan proyectos de futuro no relacionados con la sanidad, la educación o la conformación del “escudo social”. Estos loables proyectos, y máxime procediendo de instituciones que en principio no tienen una clara obligación en materializarlas, se realizarían en su mayoría y paradójicamente al pie de parte de nuestro patrimonio de fortificaciones militares.

Antiguo paseo del muelle en la década de los 70 del pasado siglo
Antiguo paseo del muelle en la década de los 70 del pasado siglo

La Autoridad Portuaria de Cartagena cuenta en su haber una larga lista de iniciativas ciudadanas que merced a su buena gestión y balance económico han contribuido notablemente a mejorar nuestro frente marítimo en pro del cartagenero. Desde AFORCA valoramos muy positivamente las gestiones que realizó en su día D. Iván Negueruela para salvar del soplete la Grúa Sansón y la exhibición por parte de la Autoridad Portuaria de esta importante estructura de arqueología industrial que desempeñó un importante papel en el desembarco de los cañones de 381 mm que se artillarían en Castillitos y Cenizas, y que posteriormente realizaría idénticos cometidos para las baterías de Favaritx, Llucalary y la Mola en Menorca. Otro gran acierto del que disfrutan multitud de Cartageneros ha sido la construcción del carril bici y peatonal que une el centro de la ciudad con Cala Cortina.  Nuestra más sincera enhorabuena.

Conjunto de fortificaciones del Puerto de Cartagena
Conjunto de fortificaciones del Puerto de Cartagena

Durante la década de los 60,70 y 80, la “Feria del Puerto” fue el principal lugar de ocio y encuentro de los cartageneros. En un exiguo e irregular paseo recluido entre la valla de la zona franca portuaria y la carretera al pie de la Muralla se ubicaban los “caballitos” para que los más pequeños acompañados de sus padres disfrutaran. Los puestos ambulantes y las terrazas rebosaban de personas tomando el aperitivo o tapeando, y los adolescentes iniciaban sus primeros cortejos en los autos de choque. Los más atrevidos y con ganas de andar, llegaban hasta el Castillo “de los Patos” donde gozaban de las bellas panorámicas y realizaban fotos familiares o de pandilla. Se podía decir que toda Cartagena se concentraba allí durante los fines de semana. Sin duda, el contenido lúdico del lugar llamaba más la atención que el continente, aunque los dos poseían cierta cutrez.

Con la gran remodelación de del Muelle de Alfonso XII en la década de los 90, el ciudadano pudo por fin acceder físicamente hasta el mar. El entorno se modernizó sobremanera, y tras varios intentos fallidos de locales de restauración y ocio, el cartagenero perdió el hábito de acudir masivamente al muelle. La restauración de la Muralla de Carlos III no estuvo tampoco exenta de polémica y el Tribunal Supremo falló a favor de AFORCA por la “fantasiosa” forma de colmatar su antepecho que infringía e infringe la ley de Patrimonio. A ello le sumamos la altura de las numerosas edificaciones que construidas posteriormente la han arrinconado impidiendo verla desde el mar y perdiendo la fisonomía que este frente mantuvo durante dos siglos, y que de forma parecida y contrariamente si han sabido realzar en Palma de Mallorca.

Las imágenes virtuales del nuevo proyecto convierten la muralla en un simple muro de unza zona ajardinada
Las imágenes virtuales del nuevo proyecto convierten la muralla en un simple muro de unza zona ajardinada
Imagen virtual de un proyecto que desvirtúa el entorno de la Muralla
Imagen virtual de un proyecto que desvirtúa el entorno de la Muralla

AFORCA siempre ha mantenido que la singularidad cultural de Cartagena está sustentada por el extraordinario patrimonio de fortificaciones militares que complementa de forma exponencial al patrimonio romano, religioso o modernista, común a otras ciudades, pero que en nuestro caso, la convierten en un pack irrepetible en España, y quizá en todo el Mediterráneo. Curiosamente, parte importante de estas fortificaciones se hallan en nuestro Puerto. Desde la Punta de la Podadera hasta Cala Cortina nos encontramos con 10 baterías, dos fuertes y una torre defensiva, y nos llama la atención que este gran proyecto no contemple intervención alguna en ellas. La diferente titularidad de este patrimonio puede que sea a priori un hándicap, pero ¿es tan difícil que instituciones tan potentes y representativas como la Autoridad Portuaria, Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y MINISDEF puedan gestionar y coordinar de una vez su puesta en valor? ¿Es preferible realizar esta millonaria inversión para crear un nuevo “patrimonio de ocio” olvidándonos del patrimonio BIC ya existente dentro del Puerto? ¿Seguirá presidiendo esta gran remodelación el arruinado Castillo de Moros?

Antes de abarloarse el crucero a este nuevo oasis de palmeras, el turista habrá atravesado la bocana del Puerto observando el lamentable estado de abandono de las fortificaciones de la Podadera, Torre de Navidad, San Leandro, Santa Florentina o Santa Ana. Los trabajadores de Navantia podrán también acudir a su trabajo por una remodelada “Senda de los Elefantes” bajo una muralla del S XVIII cubierta de cables, grafitis, maleza entre su descompuesta mampostería, y merlones parcialmente abatidos.

Desde AFORCA lamentamos una vez más la falta de coordinación, visión y ambición de nuestras instituciones.

 


(1862) Antigua y ancestral silueta del Castillo de la Ciudad, o de la Concepción, hoy desaparecida radicalmente

Cuando el bosque no deja ver el Castillo

. Imagen de los años 60 de la entrada a la dársena del Arsenal con el Monte de las Galeras al fondo.
Imagen de los años 60 de la entrada a la dársena del Arsenal con el Monte de las Galeras al fondo.

Mas de un cartagenero “cincuentón” recordará el escaparate del establecimiento Casaú en la calle Mayor donde se ofrecían a la venta fotografías de los buques de la Armada con base en Cartagena para que los numerosos marineros que prestaban su servicio militar embarcados pudieran tener un recuerdo de la unidad naval donde sirvieron durante varios meses y enviarlo como postal a sus novias o familias.

La mayoría de estas imágenes, estaban tomadas desde el pretil portuario donde solían amarrar “los cinco latinos” cuando el Alcalá Galiano, Galerna, Jucar o Neptuno, entre otros muchos, entraban o salían de la dársena del Arsenal, captando así como fondo la ladera del Monte de las Galeras con sus vaguadas cubiertas de hormigón para la recogida de aguas de lluvia y desprovista de vegetación significativa alguna.

Era entonces apreciable la majestuosa silueta del Castillo de Galeras con su revellín apuntando al Puerto. En realidad, cualquier imagen fotográfica de los alrededores de Cartagena de principios o mediados del S. XX se parecía más al erial que sintonizaba con el popular y peyorativo dicho aquel de ….Cartagena, montes sin leña,…..

En realidad, la mayor parte de las escasas concentraciones boscosas de Cartagena tienen su origen en las antiguas zonas militares, donde las repoblaciones de mediados del S. XX (Portman, Valle de la Algameca) o la prohibición al tránsito, pastoreo o tala favoreció la extensión de pequeños pinares cobijados en baterías de costa (Cenizas, Castillitos, Parajola o Aguilones).

Plano de 1778 del Castillo de Moros donde se observa el glacis construido a su vanguardia, hoy desaparecido en parte por las numerosas construcciones ilegales que existieron apoyadas en su contraescarpa, y recorrido actualmente por un camino en toda su longitud
Plano de 1778 del Castillo de Moros donde se observa el glacis construido a su vanguardia, hoy desaparecido en parte por las numerosas construcciones ilegales que existieron apoyadas en su contraescarpa, y recorrido actualmente por un camino en toda su longitud

Desgraciadamente, la repoblación forestal no ha sido un destacado recurso utilizado por los gobiernos o corporaciones en las últimas décadas, y los 20, 30 o 40 años de crecimiento que requieren para cambiar una fisonomía va en contra de la recogida inmediata de frutos que necesitan los grupos políticos. De esta forma, las pequeñas repoblaciones de nuestros montes, aunque apoyadas oficialmente, han sido ejecutadas frecuentemente por llamadas populares o escolares dirigidos por asociaciones conservacionistas que meritoriamente intentan infundir a los más jóvenes el amor y cuidado de nuestra naturaleza y medio ambiente.

Pero esta loable actividad entraña un grave error. Muchas de estas plantaciones se realizan en las cercanías, incluso en el interior de las antiguas baterías de costa, fuertes o castillos que salpican nuestra ciudad y litoral, y que conforman este destacado patrimonio de fortificaciones militares. Es comprensible la dificultad que representa para un escolar practicar un hoyo con una rudimentaria herramienta en la ladera virgen del monte, o realizarlo próximo a la fortificación, donde a pesar de los 90, 150 o 250 años transcurridos desde su construcción, su dureza es menor por tratarse de zonas removidas y moldeadas artificialmente.

. Esquema de la acción del fuego rasante sobre el glacis de una fortificación.
Esquema de la acción del fuego rasante sobre el glacis de una fortificación.

 

De forma extendida se piensa que la fortificación termina en el último foso o muro de la construcción, sin incluir a la amplia extensión de terreno llano que suele existir a su vanguardia. Estas zonas construidas como “explanadas de tiro” y “glacis” formaban parte activa de la fortificación militar y tenía por objeto, en el primer caso, servir de sector de tiro despejado para las piezas de artillería de costa, y en el segundo caso, obligar a un enemigo a pie cercano a descubrirse y no encontrar protección alguna en el terreno donde parapetarse para que el fuego rasante de nuestros cañones o fusilería pudiera batirles. A pesar de estar realizados con el mismo material del terreno, sin obra, necesitaban de un gran esfuerzo para eliminar los accidentes del terreno, importando incluso tierra y material de otros lugares para conseguir la pretendida explanación de suave pendiente descendente.

El resultado, ya sea por extensión natural de la masa boscosa o por repoblación artificial es el mismo.

En primer lugar, la silueta de estas fortificaciones, especialmente los castillos, se desfiguran por completo. Se hacen indetectables y pierden su presencia en el contorno de la Ciudad. En el caso del Castillo de Galeras y de la Concepción es más palpable. Si bien somos capaces de escandalizarnos con la ubicación de antenas de telecomunicaciones en San Julián, aunque se pueda seguir divisando su contorno con claridad desde El Albujón, inexplicablemente no lo somos con el Castillo de la Concepción, cubierto totalmente de pinos si lo divisamos desde poniente. Lo mismo sucede con el Castillo de Galeras, donde la expansión incontrolada de pinos oculta casi totalmente las cortinas y baluartes desde levante. Solo la reciente muerte de dos ejemplares por enfermedad ha permitido descubrir de nuevo su bello revellín de entrada.

En segundo lugar, la proliferación natural de pinar también está amenazando gravemente la misma estructura de la fortificación en la batería de Negrete, Parajola y en los adarves del Castillo de Galeras, donde sus vigorosas raíces son capaces de agrietar la obra y desestructurar la sillería.

En tercer lugar, se desvirtúa el uso histórico de la fortificación introduciendo un arbolado en la zona inmediata de acción de la fortificación que jamás se hubiera permitido su nacimiento mientras estaba en servicio.

(1862) Antigua y ancestral silueta del Castillo de la Ciudad, o de la Concepción, hoy desaparecida radicalmente
(1862) Antigua y ancestral silueta del Castillo de la Ciudad, o de la Concepción, hoy desaparecida radicalmente

 

Muy posiblemente, y a medio plazo, será imposible divisar desde el mirador de Cala Cortina la Batería de Santa Ana Complementaria hoy sembrada de pinos jóvenes, o el Fuerte de Santa Ana con una encina y un pino plantados al pie de su entrada. De la misma manera, será imposible ver desde los cañones de 38,1 de Castillitos el sector de mar que defendían estas dos colosales piezas por estar repoblada de pino toda su explanada de fuego a vanguardia.

Siluetada desvirtuada del Castillo de la Concepción
Siluetada desvirtuada del Castillo de la Concepción

Un último ejemplo lo tenemos en el Castillo de la Atalaya, repoblado de ciprés cartagenero su glacis noroeste.

No deberíamos confundir el ajardinamiento o el dudoso embellecimiento de este patrimonio, que siempre destacó por su austeridad y funcionalidad para los usos de la guerra con este intrusismo “naturalista o ecológico”. Especialmente, no tanto por tratarse de un patrimonio BIC, cuya ley de conservación no permite estas injerencias, sino como por la desvirtuación y desnaturalización que supone, y se opone, a la significación y narración histórica que contienen.

Desde AFORCA apoyamos sin reservas la conservación y reforestación de nuestro bello litoral costero, pero respetando razonablemente de nuestro patrimonio.

 

Juan Lorenzo Gómez-Vizcaíno Castelló, Alcaide de AFORCA.

 

 


Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena

AFORCA recuerda el peligro de desplome de otras fortificaciones de Cartagena

La Asociación de Amigos de los Castillos y Fortalezas de Cartagena (AFORCA) ha vuelto a reiterar el peligro de derrumbe en el que se encuentran diversos elementos de nuestro patrimonio de fortificaciones y cuya reconstrucción una vez que se vengan abajo resultaría mucho más costosa que adoptar ahora las medidas necesarias para su conservación.

Estos elementos enumerados en la Lista Roja publicada en 2018 eran siete, de los que ya dos, el baluarte número 9 de la Muralla de Carlos III en las inmediaciones del acceso a Navantia y los almacenes  del Castillo de los Moros, han sufrido derrumbes.

Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena
Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena
Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena
Batería de San Juan de la Podadera en Cartagena

A finales del pasado mes de abril se desplomó parcialmente una de las dos edificaciones que estuvo destinada a almacenes y pertrechos de las piezas de artillería del Castillo de los Moros.

Desde AFORCA se quiere seguir llamando la atención de nuestras instituciones y ciudadanos sobre el peligro que acecha al resto construcciones militares defensivas y muy especialmente, por su avanzado deterior, el cordón del muro aspillerado de entrada a la batería de la Podadera que se sostiene de forma milagrosa y que caerá al fondo del mar, sin que su cesión, alquiler o cambio de titularidad desde el Ministerio de Defensa al Ayuntamiento lo evite.

AFORCA no pasa por alto los malos tiempos que se avecinan por la crisis del coronavirus y que la situación económica relegará, como es lógico, estas posibles actuaciones en favor de la atención social que demandarán nuestros ciudadanos, pero son ya muchos los años que aguarda este patrimonio para su conservación adecuada y finalmente para su puesta en valor.

Almacén de repuestos del Castillo de Los Moros
Almacén de repuestos del Castillo de Los Moros

El Ayuntamiento de Cartagena ya es titular del Castillo de Moros, Atalaya, Batería de San Leandro y Fuerte de Despeñaperros. ¿Cambiaría en algo acoger también la batería de la Podadera o el Fuerte de Fajardo?

Esperemos que sí y que la penuria económica obligue a nuestros representantes a buscar o gestionar fórmulas alternativas de utilización, conservación o colaboración hasta ahora inexistentes; pero de momento es urgente actuar ya por parte de sus actuales propietarios para evitar un nuevo desplome irreparable de nuestro patrimonio defensivo.


Baularte 9 de la Muralla de Carlos III

AFORCA urge actuaciones sobre el patrimonio de fortificaciones militares

El reciente desplome de parte del Baluarte nº 9 de la Muralla de Carlos III a su entrada en Navantia no hace más que confirmar la necesidad de realizar actuaciones urgentes sobre parte del patrimonio de fortificaciones militares que atesora Cartagena y que se hallan en grave riesgo de derrumbe Esta situación ya fue denunciada públicamente por AFORCA con la difusión de su “Lista Roja” en la que se incluía el baluarte dañado.

Baularte 9 de la Muralla de Carlos III
Baularte 9 de la Muralla de Carlos III

Es lamentable que la mayoría de las instituciones y empresas titulares de este patrimonio desconozcan su historia, su valor y su estado actual de deterioro, reduciéndose en muchos casos a un conjunto de viejas edificaciones sin uso que solo les devengan molestias por las numerosas visitas “clandestinas” de excursionistas o por las denuncias reivindicativas que han de soportar.

Es hora ya que tanto la Comunidad Autónoma como Ayuntamiento a través de sus áreas de patrimonio busquen fórmulas, incluso coercitivas, que garanticen, al menos, su integridad actual. La colaboración, la búsqueda de fondos económicos, ideas o la cesión in extremis han de ser también herramientas a corto plazo para la ansiada puesta en valor de este rico patrimonio.

El desmoronamiento de parte del Baluarte nº9 de la Muralla de Carlos en el Frente del Benipila es un toque más de atención para una ciudad que aspira a ser considerada “Patrimonio de la Humanidad”.

Baularte 9 de la Muralla de Carlos III apuntalado antes de su desmoronamiento
Baularte 9 de la Muralla de Carlos III apuntalado antes de su desmoronamiento

Recordamos una vez más nuestra “Lista Roja” difundida en 2018, y deseamos que no vuelva a ser noticia por semejante abandono.

  • Camino cubierto aspillerado de entrada a la Batería de la Podadera (finales S. XIX), cuya construcción está a punto de desplomarse sobre el mar. BIC y propiedad del MINISDEF.
  • Tambor fusilero norte del Fuerte de Fajardo (mediados S. XIX), desmochado en parte para usos militares, y caído hace cuatro años otro tramo del mismo por falta de cerramiento de su coronación. BIC y propiedad del MINISDEF.
  • Escusados y Cuerpo de Guardia del Castillo de la Atalaya (S. XVIII). Solo quedan en pie parte de esta pequeña edificación externa, y amenaza con derrumbarse el resto. BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena. Se valora positivamente el apuntalamiento de los esc usados, lla mejora de su acceso, la catalogación de restos y el desbrozado realizado por el Ayuntamiento.
  • Entrada falsa y muros exteriores de los repuestos de polvorines y artificios del Castillo de San Julián. BIC y Propiedad de Telefónica.

    Baularte 9 de la Muralla de Carlos III
    Baularte 9 de la Muralla de Carlos III
  • Forjados y relieves historicistas egipcios de los repuestos de pieza de la batería de la Parajola. Agrietados y partes desprendidas. BIC y propiedad del MINISDEF.
  • Edificación del Cuerpo de Guardia y de Repuestos del Castillo de Moros (XVIII). El expolio de ladrillos de los recercos sufrido en estas dos construcciones amenaza con su derrumbe total. BIC y propiedad del Ayuntamiento de Cartagena.
  • Baluarte nº 9 de entrada a Navantia, Muralla de Carlos III (S. XVIII). Agrietado y apuntalado en su acceso desde el puente de la Rambla de Benipila. BIC y propiedad del MINISDEF.

San Leandro y Trincaboticas, cardiosaludables

Cerca de un centenar de personas, entre socios y amigos de AFORCA y participantes de la marcha cardiosaludable que organiza el Centro de Salud de Cartagena Oeste en el Barrio de la Concepción, hem

os recorrido esta mañana las baterías de San Leandro y Trincaboticas alta, en una nueva visita programa para difundir el rico legado de fortificaciones militares que atesora la costa cartagenera.

Guiada por nuestro alcaide, el periplo se iniciaba en la batería municipal de San Leandro, donde se halla la placa conmemorativa de la constitución de Aforca en 1995. Tras recorrer sus múltiples estancias interiores y los asentamientos de piezas exteriores, una de las cuales disparó al Castillo Olite, nos hemos dirigido hacia cala Cortina.

Antes de llegar a la playa, sobre el mirador hemos contemplado las baterías de San Isidoro, Santa Florentina, Santa y Santa Ana complementaria, ya visitadas en una anterior excursió

n.

Desde allí hemos ascendido hasta la posición de lo que fue la batería de Trincabotijas alta o del comandante Royo, Una batería parcialmente destruida por una explosión en los años 50 y cuyos restos sobrecogen al contemplarlos.

Casi tres horas de recorrido, en las que hemos podido disfrutar de unas bellas vistas sobre la ensenada de Cartagena y nos ha vuelto a acompañar el buen tiempo.

Junto al este comentario dejamos como siempre las fotos realizadas por nuestro socio y compañero Antonio García Heredia, que dan cuenta de lo que ha sido la jornada cardiosaludable.


Últimos detalles para la excursión a San Leandro y Traincabotijas

Planta de la batería de San Leandro en el Puerto de Cartagena
Planta de la batería de San Leandro en el Puerto de Cartagena

Queridos amigos y simpatizantes, continuando con esta actividad programada para el domingo 23 de febrero, os ampliamos la información sobre estas baterías, cuyos emplazamientos son de los más antiguos utilizados por la artillería de costa en defensa del puerto de Cartagena.

Como os dijimos, saldremos esta vez un poco más tarde (09:30h) del estacionamiento de vehículos acompañados de los integrantes de la 6ª Marcha Cardiosaludable.

Os adjuntamos las correspondientes fichas de las baterías que visitaremos; San Leandro y Trincabotijas Alta, y de las baterías que no visitaremos pero que podremos contemplar desde la ruta; Santa Florentina, Santa Ana, santa Ana Complementaria y Trincabotijas Baja.

Como en otras ocasiones, esta actividad está abierta a todos los socios y otros simpatizantes que nos quieran acompañar.

Os recordamos que AFORCA es una asociación sin ánimo de lucro, legalmente constituida para para la defensa y divulgación de nuestro impresionante patrimonio de fortificaciones militares.

Disponemos de una página web www.aforca.org (en periodo de modernización) cargada de información e imágenes sobre este patrimonio que recibe a diario un gran número de visitas de estudiosos y aficionados.

A través de ella, o en nuestras excursiones podréis adquirir la condición de socios por 10 € al año y formar parte de esta gran familia de cartageneros que luchamos desde 1995 por la puesta en valor de estas bellas construcciones cargadas de historia.

Os esperamos.

Ficha de la batería de costa de Santa Ana Complementaria
Ficha de la batería de costa de Santa Ana Complementaria
Ficha del Fuerte de Santa Ana
Ficha del Fuerte de Santa Ana
Ficha de las baterías de San Isidoro y Santa Florentina
Ficha de las baterías de San Isidoro y Santa Florentina
Ficha de la batería de costa de Trincabotijas Alta.
Ficha de la batería de costa de Trincabotijas Alta.
Ficha de la batería de costa de San Leandro.
Ficha de la batería de costa de San Leandro.
Ficha de la batería de costa de Trincabotijas Baja.
Ficha de la batería de costa de Trincabotijas Baja.