Murallas

Edad Antigua

Cartagena púnica

Para Cartagena, un importante acontecimiento de gran interés histórico fue la fundación de Qart-Hadats, en el año 223 a.C., sobre la antigua ciudad indígena de Mastias, por el carthaginés Asdrúbal Barca, con el propósito de hacer de Cartagena «la capital de un nuevo centro mercantil de los carthagineses en occidente». Este entró en conflicto con los intereses de Roma, por lo que en el año 209 a C., Publio Cornelio Escipión conquista esta ciudad, durante la segunda guerra púnica, para acabar con el dominio de Carthago en la península Ibérica.

De esta época solo se conservan restos de «un tramo defensivo de época púnica [o carthaginesa] que cierra el espacio entre los Cerros de San José y Despeñaperros casi en línea con las antiguas Puertas de San José que constituían uno de los accesos monumentales de la muralla de Carlos III y que podían fosilizar las anteriores puertas de ingreso de la época púnica y romana». Estos restos, descubiertos en el año 1.987, son los conocidos en la actualidad como «Muralla Púnica».

Menos de veinte años permanecieron los carthagineses en Cartagena y, en tan escaso tiempo, pocas edificaciones pudieron realizar, pero sí prestaron gran importancia a las obras defensivas ante las amenazas romanas, dando como resultado esta Muralla Púnica.

Cartagena romana

Tras la conquista romana de Cartagena fueron respetadas todas sus fortificaciones carthaginesas, si bien se realizaron varias intervenciones en las mismas, por los distintos personajes que la gobernaron en nombre de Roma. De estas reformas no se conservan restos algunos, solo una abundante epigrafía halladas en distintas excavaciones arqueológicas realizadas. Que «nos remiten a una serie de magistrados locales que actúan en diversos tramos de la muralla en la segunda mitad del siglo I a.C.».