EL INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA MILITAR Y SUS FONDOS


Juan Antonio Ariza López
General de Brigada de Infantería, DEM.


            Entre los muchos y diversos Archivos, Bibliotecas, Cartotecas y Museos existentes en España, se encuentran esos "grandes desconocidos" para los estudiosos e investigadores, e incluso me atrevo a decir que para más de un militar, los que componen el Instituto de Historia y Cultura Militar (IHCM).
            A los efectos previstos en la Ley 16/1.985 y formando parte del Patrimonio Histórico Español, el que custodian las Fuerzas Armadas tiene una importancia extraordinaria, tanto por su volumen como por su valor en general, ya que no debemos olvidar que el Ministerio de Defensa es, después del Ministerio de Educación y Cultura, quien conserva el mayor patrimonio histórico documental de España.
             Voy a referirme, siguiendo vuestras indicaciones, un poco más a los Archivos. Hasta la mitad del siglo XIX, la administración militar utilizó los archivos del Estado, enviando documentación a Simancas y más tarde, al Archivo General, establecido en el antiguo Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares que desapareció en un incendio en el año 1.939. Los asuntos de Indias, desde el siglo XVI, estaban ligados al Consejo de Indias y a la Casa de la Contratación, de manera que la documentación de estos organismos sería recogida en el Archivo de Indias. Posteriormente Carlos IV, por Real Decreto de 25 de abril de 1.790, dispondría que fuera el Despacho de Guerra el encargado de estos asuntos y en 1.863, sería creado el Ministerio de Ultramar para hacer presente en el Consejo de Ministros los problemas del territorio ultramarino que tantos quebraderos estaban dando; al acabar la guerra en 1898, sus fondos pasarían a integrar la sección de Ultramar del Ministerio de la Guerra. La administración militar haría su última transferencia a Simancas, en 1844, enviando documentación de la Secretaría de Estado de Guerra, cuya fecha más extrema alcanza a 1.810.
             Podemos afirmar, sin faltar a la verdad, que la tradición archivística española no se puede concebir sin los Archivos Militares que, incluso han caminado por delante con su actuación respecto a su . patrimonio documental, en muchos aspectos desde hace más de un siglo. Como buena muestra de ello voy a citar un ejemplo referido al Ejército de Tierra: por Resolución de 22 de junio de 1898 se crea el Archivo General Militar de Segovia y como consecuencia de ella "En vista de los inconvenientes que ofrecen las distintas organizaciones que tienen los archivos militares, y considerando necesario que todos se rijan por los mismos preceptos..." se aprueba, por Real Orden de 1 de septiembre del mismo año, el Reglamento provisional para el régimen y servicio de los archivos militares, que ha durado más de un siglo, a plena satisfacción y con un buen rendimiento. Este Reglamento supuso un hito trascendental no sólo en el mundo de los archivos militares sino en el de la archivística española, pues establecía y esto era lo importante, un complejo sistema archivístico muy bien regulado y que abarcaba a todo los Centros, Organismos y Unidades del Ejército, comenzando por la Administración Central y descendiendo gradualmente, de forma sucesiva y escalonada por las Capitanías Generales, Comandancias y Gobiernos Militares, a las Unidades. Incluía, además, un conjunto de Normas y Formularios que regulaban no sólo el flujo documental y la eliminación de los documentos, sino también el uso y consulta de los mismos.
             Los modernos Archiveros reprochan a este ya derogado "Reglamento Provisional" su ruptura del principio de procedencia y que estableciera para la clasificación criterios de agrupación por materias o temas, más propio del extinguido Cuerpo de Oficinas Militares, o sea, una Sección por asunto, que se dividía en DIVISIONES, que a su vez se subdividían en AGRUPACIONES que podían o no tener VOCES AGRUPADAS. Esto -al parecer podría crear confusión, pues aunque no hable de mezclar, se hacía a veces por ignorancia con los documentos de distintas procedencias y sólo lo permitía con los expedientes personales y de las edificaciones militares.
             También aportaba como novedades:

   1°) La creación de un nivel archivístico intermedio como puente entre los archivos de nivel más bajo y el Archivo General, máximo nivel.
   2°) Señalar un plazo de veinte años para la remisión y consiguiente movimiento hacia un nivel más elevado de la documentación.
   3°) Posibilidad de expurgar, con las debidas garantías, a partir de un plazo de sesenta años.

             Sin embargo tenía una importante laguna; quedaba sin señalar un plazo, una edad de los documentos, que los permitiera ser investigados y consultados de forma pública, o sea los "Archivos Históricos" como hoy se entienden.
             Por Real Decreto 2598/1998 de 4 de diciembre (BOD. núm. 251) se aprueba el Reglamento de Archivos Militares, que abre una nueva etapa en la vida de estas Instituciones, que sentían la necesidad de una legislación que permitiera la posibilidad de investigación en el campo de los archivos históricos, prácticamente nula, como ya he dicho. Hasta esta fecha estos Centros cumplieron su papel recibiendo la documentación, abarrotando sus estanterías de legajos, concentrados en la tarea de conservar lo recibido y sin una normativa clara de investigación que les obligaba, la mayoría de las veces, a permanecer casi en el anonimato.
             En el momento actual, desde la Constitución de 1978 los archivos, se conciben no sólo al servicio de la investigación, sino como un servicio público, aportando transparencia, continuidad y seguridad a los administrados. Por ello, al hablar de los archivos militares hablamos de archivos de la, Administración del Estado y nos movemos dentro de los preceptos marcados para éstos, en la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, y de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común; según consideremos la doble vertiente de archivos, bien como elementos del Patrimonio Histórico Español, con la obligación de acrecentrarlos y conservarlos, o, como fuente de información formando parte de la gestión administrativa, y abierto a la consulta. En estas dos leyes fundamentales se apoya el nuevo Reglamento de Archivos Militares.
             La aprobación del Reglamento, es sin duda, un hecho importante para los archivos militares, faltos de atención desde hace mucho tiempo, y debe servir de instrumento de normalización archivística; máxime cuando el reglamento de Archivos de Titularidad Estatal prometido por la Ley de Patrimonio Histórico que podría haber sido de gran utilidad, no ha podido salir a la luz; ello nos permite, una vez más, ser pioneros en la Archivística nacional, constituyendo éste, por tanto, el primer reglamento, desde la aparición de la citada ley, para un sistema de archivos dentro del ámbito estatal.
             Cabe aquí, destacar la amplitud del sistema, que abarca todo el territorio del Estado, con una red de centros muy amplia y un patrimonio documental de primera magnitud por su importancia y antigüedad, como queda reconocido en la disposición adicional primera del Real Decreto de aprobación del Reglamento, al declarar expresamente como Archivos Nacionales a todos los históricos militares.
             El Ministerio de Defensa, por medio de la Subdirección General de Acción Cultural y Patrimonio Histórico, asume el papel impulsor técnico en el funcionamiento del sistema de archivos, aunque los archivos y servicios archivísticos quedan bajo la responsabilidad directa de los Mandos de los que dependen orgánicamente.
             De esta manera, el Sistema Archivístico de la Defensa se integra en el Sistema Español de Archivos y se compone de los subsistemas archivísticos de cada .uno de los tres Ejércitos, Tierra, Marina y Aire, y del órgano Central, para los archivos de los organismos dependientes del Ministerio de Defensa no incluidos en los anteriores. Quedan fuera de la aplicación del Reglamento, los Archivos de los Juzgados y Tribunales Militares, según la disposición adicional tercera, por ser competencia del Poder Judicial.
             La Instrucción 302/1998 de 11 de noviembre, (BOD. núm. 225), sobre Normas de Organización y funciones del Ejército de Tierra, atribuye al Instituto de Historia y Cultura Militar, como órgano responsable de la protección, conservación, investigación y divulgación del Patrimonio Histórico, Cultural y Documental, la función directiva de los archivos, bibliotecas y museos y el fomento de la cultura y la investigación, partiendo del concepto de patrimonio como conjunto de bienes que ilustran el pasado. Del Instituto dependen directamente los cuatro archivos históricos del Ejército de Tierra, Archivos Generales Militares de Madrid, Segovia, Guadalajara y ávila, el Museo del Ejército y su Sección Delegada en Toledo, la Biblioteca Central y demás organismos que componen el IHCM. y funcionalmente los Centros Regionales de Historia y Cultura Militar como responsables de estas materias en todas las unidades, centros y organismos de cada Mando Regional.
             Vuelvo al Reglameno de Archivos, que es minucioso y constituye un conjunto de normas claras, precisas y uniformes, adaptadas a la realidad de los archivos militares, que debe ser la guía de las tareas a realizar, abriendo camino hacia la normalización que, al aplicarse a estructuras de organización similares permite la planificación conjunta de muchas de las labores a realizar dentro de los subsistemas. En primer término y vuelvo a insistir, se aceptan las directrices archivísticas actuales, abandonando el sistema de organización de los fondos por materias, más propio de las colecciones de documentos o de las bibliotecas que de los archivos, adoptando la clasificación por órganos y funciones; se establece el papel de los diferentes archivos en el sistema, el flujo de las transferencias de documentación y por otra parte, establece los cauces para solucionar los principales problemas de los archivos, como es el de la valoración y expurgo de los documentos ligándolo a la actividad de la Comisión Calificadora de Documentos, de manera que las difíciles tareas de la determinación de documentos a eliminar es una tarea compartida.
             No voy a tratar de su estructura, pero sí quiero señalar varios puntos:

      &nnbsp;      a) Tipo de Archivo             

1. Archivos de gestión de las propias oficinas productoras de los documentos, en los que se reúne la documentación en trámite o sometida a utilización y consulta por las oficinas.
2. Archivos centrales de las OCU,s, en los que se agrupa los documentos transferidos por los distintos archivos de gestión del ente u organismo, una vez finalizado su trámite y cuando la consulta administrativa no es constante. Conservarán la documentación por un plazo de 5 años, salvo las excepciones que sean aprobadas.
3. Archivos intermedios a los que se transfieren los documentos desde los archivos centrales cuando su consulta por los órganos productores se hace esporádica y en los que permanece hasta su eliminación o transferencia a un archivo histórico. Son los antiguos archivos regionales.
4. Archivos históricos a los que se deben transferir o se han transferido, desde el archivo intermedio, la documentación que deba conservarse permanentemente, por no haber sido objeto de dictamen de eliminación por parte de Comisión Calificadora de Documentos Históricos de la Defensa.

             b) Que el acceso a los archivos y documentos es libre y gratuito y que se plantea en los términos marcados por la Ley de Patrimonio y la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, contemplándose restricciones por razón de Seguridad del Estado y de la Defensa Nacional; no obstante, cabe la posibilidad de solicitar autorización para el acceso a dicha documentación, que será resuelta por el Ministerio de Defensa, previo informe de la Comisión Calificadora de Documentos de la defensa. También existen restricciones, por razón de protección de la intimidad, con los plazos marcados por el arto 57.1 c) de la Ley 6/1985 pudiendo ser consultados con anterioridad, mediante autorización expresa de los afectados o de sus herederos.
            c) Requisito para el acceso es la obtención de la Tarjeta de Investigador que puede solicitarse acreditando el interesado su personalidad y tema de investigación en cualquiera de los archivos históricos del Sistema o del Ministerio de Defensa.
            d) Desde el punto de vista de la organización de los archivos, es importante la aparición junto a la figura del Director, la del Director Técnico, responsable de la programación del trabajo y tratamiento archivístico de los fondos y de la atención a los investigadores.
             Sin embargo, aunque el Reglamento es un elemento muy importante que debe guiar e impulsar la actividad archivística, no soluciona la falta de recursos humanos y materiales, especialmente, la falta de infraestructuras archivísticas que ahora se hace sentir con más fuerza. El largo período de letargo transcurrido en el que el papel de los archivos Militares ha sido de recogida, debe dar paso a otro de apertura a la sociedad, pero se necesitan ayudas importantes para adecuar las instalaciones y servicios.
             En general, a pesar de la importancia fundamental de los archivos y de las cifras de asistencia a los mismos que parecen eufóricas, el número de usuarios comparado con las cifras de población es relativamente modesto; existe una percepción de éstos poco satisfactoria, lo que conduce inevitablemente a una falta de recursos y a una utilización muy por debajo de lo deseable, por ello hay que insistir en la importancia de los archivos entre los que no son usuarios, informándoles del papel, del trabajo de los mismos y enseñando a utilizar adecuadamente sus servicios.
             El éxito de cualquier empresa, incluyendo los servicios de archivos, depende del factor humano. Las Leyes de Patrimonio Histórico Español y de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común y el Reglamento de Archivos Militares reconocen la importancia de estos servicios desde el punto de vista cultural y administrativo, por lo que deben ser dotados de personal técnico, militares y civiles, de diferentes niveles para que puedan cumplir sus funciones. El futuro de los Archivos Militares depende, en buena parte, de la posibilidad de conseguir estos recursos. Tras este repaso al nuevo Reglamento y sus puntos fundamentales vuelvo a hablar de los fondos.
             Dentro del Subsistema Archivístico del Ejército de Tierra paso a describir, de forma sintética, cuál es en la actualidad la responsabilidad de los Archivos Históricos:
             El Archivo General Militar de Segovia asume la responsabilidad de recibir los expedientes personales de los militares profesionales, una vez cumplidos los veinte años de su fallecimiento o retiro.
             El Archivo General Militar de Guadalajara recibe la transferencia de los expedientes reglamentrarios del personal de tropa enviados por los Centros de Reclutamiento existentes, cuando los soldados pasan a la situación de licencia absoluta.
             El Archivo General Militar de ávila es el responsable de recibir en la actualidad y en el futuro, principalmente de los Archivos Intermedios, las transferencias de los documentos que se consideren sean para su conservación permanente, salvo los que genere el Mando de Personal.
             El Archivo General Militar de Madrid (nueva denominación del Archivo Central del Servicio Histórico Militar), queda como centro dedicado a la investigación especializada, manteniendo sus actuales fondos, y aquellos otros que se puedan adquirir de la historia anterior a nuestra última Guerra Civil.


             BIBLIOTECA CENTRAL MILITAR

             Su origen y creación se remontan a 1.808, tras diversas vicisitudes y cambios de denominación recoge los fondos bibliográficos de la Biblioteca de Ingenieros, de la de Artillería y otras menores. Dispone de unos 350 a 400.000 volúmenes, que están en proceso de reclasificación y que tratan de Arte y Ciencias militares, Históricas, Ingeniería Técnica, Matemáticas, Física, Química, etc., en fin de todas las ramas de las ciencias y bibliografía en muy diversas lenguas.


             CARTOTECA

             Con unos 45.000 planos, que al encontrarse hoy en un proceso de recuento y reclasificación, aumentrarán en número.
             El mayor interés se centra en los planos procedentes de nuestras antiguas provincias de Ultramar, sobre todo de los siglos XVII Y XVIII, diseñados y trazados por los ingenieros de los Reales Ejércitos al servicio de la Corona destacados en los Virreinatos y Capitanías Generales.
             A los planos ya citados debo añadir los existentes en los Archivos de Segovia, Madrid y ávila. Antes de escribir esta Comunicación, he comprobado que hay más de 150 referidos a Cartagena en la Cartoteca, a los que hay que sumar los existentes en los legajos de Segovia.


             REVISTA DE HISTORIA MILITAR

             Creada en el año 1957, cuyo principal objetivo es "la difusión de la cultura histórica militar en nuestro Ejército".
             En ella pueden encontrar acogida cualquier trabajo de autor civil o militar, ciñéndose a las condiciones de colaboración que se reflejan en sus primeras páginas.
             Su publicación es de carácter semestral, además de los números monográficos o extraordinarios.
             Lleva editados 86 números y recientemente se ha publicado un índice que recoge las primeras 85 revistas.


             OTRAS ACTIVIDADES

             El IHCM realiza al año cursos monográficos de Heráldica, Uniformología, Vexilología y Música Marcial. Además, tiene realizadas una serie de obras de Historia, Cartografía de Ultramar, Historiales de Unidades, Carpetas de Iconografía, etc. que aumentan cada año.
             También participa en diversas Cátedras, Seminarios, Congresos y se realizan Ciclos Monográficos de conferencias.


             EL MUSEO DEL EJéRCITO

             Los museos militares son una materialización tangible de la historia de las naciones, pero cargados de una fuerza espiritual, emotiva y heroica que en su conjunto se concreta en un canto a los recuerdos épicos.
             El Arte aporta a los Museos Militares la armonía estética que se concreta en las banderas, armas, trofeos, pinturas, esculturas y son la concreción de recuerdos tan ligados a nuestra Historia.
             El Museo del Ejército, es uno de los primeros del mundo por su creación y encierra siglos de historia abarcando los cinco continentes, pues mal puede entenderse la historia universal sin que tenga entrada alguna empresa española.
             El Museo del Ejército se crea por GODOY en el año 1803 con el nombre de Real Museo Militar.
             Tras distintas vicisitudes en cuanto a su composición, organización y ubicación se llega al año 1.932 en el que el Gobierno de la II República, por integración de los que entonces existían (Infantería, Artillería, Ingenieros), constituye y ubica el actual Museo.
             Desde aquella fecha, su organización, reglamentación, etc., sin variar en lo sustancial, se ha ido adaptando a las nuevas necesidades. Hoy mantiene su sede central en el antiguo Palacio Real del Buen Retiro y ha ido ampliando sus salas permanentes de exposición mediante la creación de una Sección Delegada en el Alcázar de Toledo.
             Cuenta en total con 31 Salas de exposición (22 en Madrid y 9 en Toledo), ocupando una superficie de 5.159 m. (3.671 m. en Madrid y 1.488 m. en Toledo).
             Desde hace algún tiempo está previsto su traslado al Alcázar de Toledo, donde contará con mayores y mejores instalaciones, y tendrá una orientación más acorde con la Museología actual.


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